viernes, 25 de noviembre de 2011

SATISFACCION AJENA

JOSE LOPEZ HURTADO

En medio del mar de corrupción que nos agobia, peculados, hurtos, nepotismos, dineros del erario público perdidos, carruseles de contratación, pensiones exorbitantes de algunos funcionarios, beneficios punibles para la educación de hijos de empleados públicos, desgobierno e indolencia etc., bien podría pensarse que ya todo está perdido, y que cada cuatro años con nuestro voto, lo único que hacemos es retroalimentar la cadena perversa de un Estado fallido.

Los escándalos en el manejo de la cosa pública en el año que termina han superado todo lo imaginable. Cundinamarca y Bogotá, Valle, Magdalena, Bolívar, entre otros, pusieron su granito de arena para alimentar la montaña de despropósitos, que nos coloca en los primeros lugares de los países más corruptos del mundo.

Ya un exsenador que se encuentra en la cárcel, alcanzó a decir que una alcaldía dejaba más que un embarque de cocaína.

No obstante, por fortuna, y a pesar de la tendencia general de quienes sólo piensan en enriquecerse o favorecer a su familia y allegados, al llegar a posiciones públicas de dirección en algunos lugares del país, se ha venido dando la revolución de las pequeñas cosas. Y de las no tan pequeñas también, con transparencia y honradez.

Acaba de exaltarse a los mejores gobernadores y alcaldes del país, que con compromiso, sacrificio y dedicación, lograron sacar a sus comunidades adelante, demostrando que cuando existe una real voluntad de servicio las cosas se pueden hacer.

El alcalde municipal de Ibagué, obtuvo el primer premio como el más destacado, como el mejor del país, al haber recibido la ciudad como la de mayor índice de desempleo y dejarla posicionada como un centro de inversión, en la que florece la microempresa y la sanidad en las finanzas públicas, al tiempo que en el fortalecimiento de la educación pública, como fundamento del progreso. Los alcaldes de Barrancabermeja, Paipa, Nobsa, entregan unos municipios muy diferentes a los que recibieron, pues le declararon una lucha frontal a la inequidad social, promoviendo la participación y la convivencia ciudadana, y en el caso del de Paipa, buscando fuentes alternativas de recursos para invertir más en educación y salud.

La distinción como mejor Gobernador del país, le fue entregada al mandatario de Santander, Horacio Serpa, quien "disminuyó la brecha educativa, le apostó a la infraestructura y le puso el pecho a la tragedia invernal. Fue un gobierno honesto y transparente. Una gestión, sin duda, integral". Es decir, que no todo está perdido cuando existe verdadero interés y compromiso. Y que todavía puede adelantarse la revolución de las pequeñas cosas. Sentimos satisfacción ajena, porque lastimosamente nuestros mandatarios, los de Popayán y el Cauca, aparecen en los últimos lugares del reconocimiento nacional.

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