martes, 13 de diciembre de 2011

CARTA PÚBLICA AL PROFESOR DIEGO JARAMILLO Y AL MOVIMIENTO SOCIAL DEL CAUCA

Popayán, 12 de diciembre de 2011

Estimado profesor Diego Jaramillo: Cordial saludo. Estoy elaborando un análisis evaluativo de la gestión realizada por Ustedes en el gobierno de Floro Tunubalá (2001-2003) para ponerlo a disposición del movimiento social del Cauca, que de alguna manera vuelve a repetir la historia con la reciente elección de Temístocles Ortega como Gobernador del Cauca.

En esa dinámica le presento unas ideas iniciales, le formulo unas preguntas y le hago una propuesta. Primero, rememoremos:

En 1992 con la primera elección de Temístocles Ortega cuando impulsó “Cambio y Democracia” con John Jairo Cárdenas, “Chepe” Maya y demás amigos/as, el movimiento social no reaccionó positivamente, la mayoría de dirigentes nos mantuvimos a la expectativa y en la oposición, unos cuantos dirigentes fueron “cooptados” (especialmente de la CUT y más adelante del CIMA), pero en general no pasó nada y los politiqueros recuperaron el gobierno por dos (2) períodos con Rodrigo Cerón Valencia (1995-1997) y César Negret Mosquera (1998-2000).

En 2001 con la elección de Floro Tunubalá, una gran parte del movimiento social se involucró de lleno en la administración y gestión pública (o por lo menos, las cúpulas de las organizaciones), otra parte se mantuvo al margen (incluyendo la gente que después llegaría al Polo), ya sea porque no se abrieron los espacios o porque no se sabía qué hacer o proponer, pero en general, a pesar de que esa administración fue 10 veces mejor que cualquiera de las otras administraciones anteriores o posteriores, tampoco pasó nada. Los politiqueros – ahora aliados con los paramilitares – recuperaron el gobierno por otros dos (2) períodos con Juan José Chaux Mosquera (2004-2007) y Guillermo Alberto Mosquera (2008-2011).

Ahora vuelve y juega. Se presenta una nueva oportunidad. La gente caucana castigó la corrupción el 30 de octubre/2011. Vi con sorpresa en una nota pública que Usted hizo circular por internet – que en su momento no quise debatir porque la dirección del Polo-Cauca resolvió no participar de la “convergencia” (ASI-liberales independientes) y yo decidí mantenerme en el Polo –, que no estuvo de acuerdo con la táctica de apoyar esa candidatura con el argumento de que a esa propuesta se sumaron Aurelio Iragorri, Felipe Fabián Orozco y José Darío Salazar, y posiblemente algunos agentes de Jesús Ignacio García (agrego yo).

Sin embargo, quiero recordarle un argumento utilizado por usted en una evaluación que realizó meses antes a la terminación del gobierno de Floro que decía: “Una mirada similar podría trabajarse en la predominante tradición contestataria de la izquierda, que aparece como una huella muy profunda que dificulta el ejercicio de una institucionalidad democrática. La actitud persistentemente contestataria ha impedido plantearse la opción del campo institucional como un espacio de poder.” (1)

Me adelanto a plantearle una de las conclusiones a que he llegado sobre esta historia que nos interesa a todos:

En 1992, no estábamos preparados para combinar la movilización con la oposición propositiva al primer gobierno de Temístocles Ortega, lo ayudamos a debilitar y no le “cogimos la caña”. Fuimos infantiles.

En 2001, no estábamos preparados para combinar el ejercicio de gobierno con la movilización social, delegamos todo en los funcionarios y en las cúpulas de las organizaciones, que fueron todavía más cooptadas por la dinámica burocrática de la gestión de los “planes de vida”, que sólo fueron “planes de desarrollo” con retórica “alternativa” (Ejemplo: Planes y propuestas de laboratorios de Paz y otros proyectos, que sirven a las comunidades en aspectos puntuales y locales, pero que han sido implementados con visión de ONGs y no de rompimiento con la lógica del poder colonial que nos domina).

Leí hace un tiempo el documento que escribió Usted en 2003 en donde afirma que… “Podríamos concluir reconociendo que una evaluación más profunda queda pendiente y que, a los aspectos anteriormente anotados, se podría adicionar que el gobierno del líder indígena fracturó los cimientos de la politiquería y del clientelismo, y colocó permanentemente en la opinión pública la necesidad de no decaer en la lucha contra la corrupción.” (2) No sé si mantiene esa misma lectura hoy.

Creo que la vida nos debe haber enseñado algo en todo este tiempo. A pesar de nuestros errores y fracasos, las luchas de América Latina y sobre todo de Bolivia y Ecuador nos están enseñando demasiado. Estoy convencido que en esta ocasión podemos superar las experiencias anteriores. Claro, siempre y cuando nos encontremos con autonomía respecto de los gobiernos – cualquiera que sea – (Gobernación del Cauca, de algunos municipios donde la gente votó por el cambio como Timbío, Caloto, Villarrica, Puerto Tejada, y parece que otros), con sentido de unidad y de franqueza, con amplitud, despojándonos de tanta “sigla” que nos divide y nos enfrenta por aspectos menores y secundarios.

No olvidemos que tenemos al frente a la Anglo Gold Ashanti y otras empresas, arrasando con nuestra biodiversidad y a la caza de importantes recursos mineros. No debemos ocultar que los terratenientes del Valle del Cauca aliados con grandes capitales extranjeros vienen por nuestras tierras para convertirlas en grandes cultivos de palma africana y caña de azúcar para producir agro-combustibles. No podemos minimizar que las mafias de todas calañas y los violentos de todo tipo, ya han convertido al Cauca en un nuevo escenario de confrontación similar a Urabá, la Costa Atlántica o al Magdalena Medio. Y lo vienen haciendo a costa del sufrimiento de nuestras comunidades y con bastante efectividad.

Por ello, le presento una pregunta pública a Usted, y por su intermedio a Floro Tunubalá, a Henry Caballero y la dirigencia de la ASI y el CRIC, a Jesús López y los compañeros del CIMA y de la CUT, y a todos los dirigentes – hombres y mujeres – de las organizaciones y movimientos sociales del Cauca: ¿Se tienen evaluaciones de dicho ejercicio de gestión pública “alternativa”? ¿Se podrían organizar – con la colaboración de la Universidad – algunos eventos para presentar esas evaluaciones y profundizar en el debate? ¿Será que – sin tener nada que ver con intereses burocráticos en las administraciones – podremos reunirnos para construir democracia deliberante y participativa? ¿Seremos capaces de superar nuestros “egos” y podremos propiciar dichas discusiones en un clima de construcción colectiva? ¿Acaso los jóvenes estudiantes no nos han demostrado que ello es posible?

Lo que ha empezado a ocurrir en Bogotá con Gustavo Petro es bien interesante. Frente a una propuesta programática de “fortalecer lo público” constituyendo las Empresas Públicas de Bogotá, el capital financiero especulativo en alianza con los medios de comunicación y la derecha recalcitrante se le ha ido encima al Alcalde Electo del D.C. Es una muestra de cómo se han consolidado los grandes consorcios capitalistas transnacionales que no van a permitir que lo social y lo público encuentren un camino de coincidencia o convergencia. Lo “público” – así formalmente esté en manos del Estado – está hoy bajo la lógica y al servicio del capital, y va a ser una tarea dura recuperarlo para el interés general, así se llegue a ejercicios de gobierno. Sólo el movimiento social y la fuerza de un “contra-poder-desde-abajo” será garantía para conseguirlo.

Teniendo en cuenta lo anterior lo invito a que hagamos fuerza para que la frase de Marx no vaya a tener una nueva concreción en el Cauca: la historia se repite primero como tragedia y después como farsa o comedia.

La tragedia ya la vivimos con la ofensiva paramilitar y el avance de las multinacionales durante los 8 años de Uribe (a pesar del gobierno de Floro), y ahora es continuada con la estrategia de intervención territorial y de despojo que tiene por objetivo la destrucción de la economía parcelaria cafetera, panelera, frutícola y de pequeña ganadería que nuestros campesinos han construido con gran esfuerzo durante las últimas tres (3) décadas y, claro, la consiguiente expropiación física de nuestro territorio (al estilo de lo que hicieron en el norte del Cauca).

La tragedia podría mantenerse si el 2° gobierno de Temístocles Ortega avala y apoya los planes de esa obra criminal que va viento en popa. Pero la comedia sería que el movimiento social caucano – con todo el acumulado que tiene – permite que ello ocurra.

Estimado profesor Diego, espero haberle generado algunos interrogantes. Trataré de asistir a la presentación de su libro “MARIÁTEGUI Y SU REVALORACIÓN DE LA POLÍTICA”, en la Universidad del Cauca, Auditorio de Humanidades, 6 pm, Viernes 16 de diciembre, Edificio El Carmen, Calle 4 No. 3-56. Invito a quienes les llegue esta misiva para que nos acompañen.

Con consideración y aprecio,

Atentamente,

Fernando Dorado G.
Activista Social

NOTA: Lo importante de propiciar dichos encuentros es que se haga en el seno del movimiento social y de pronto – en el académico –, pero bien alejados de apetitos burocráticos que son los que generan toda clase de prevenciones y recelos.

(1) Jaramillo, Diego. “Movimientos sociales y resistencia comunitaria en El Cauca”. Revista electrónica de pensamiento y cultura latinoamericana.



(2) Ídem. Óp. Cit.

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