Resulta que ahora la prófuga exdirectora del Das (policía política de Colombia), añade un capítulo a la escabrosa novela, en la que están comprometidos varios de los miembros de la cúpula del gobierno anterior, al ser sorprendida muerta de la risa en la Discoteca Paxion, junto a su novio en Panamá.
Los cargos imputados por la Fiscalía General de la Nación, a raíz de las "chuzadas" ilegales que ordenó y ejecutó en contra de destacados personajes de la vida nacional y miembros de la oposición al gobierno Uribe, relacionados con los delitos de concierto para delinquir agravado, violación ilícita de comunicaciones, abuso de función pública, peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público, que bien la podrían a poner a buen recaudo detrás de las rejas por más de 20 años, y escándalo en el cual ya ha habido sentencias condenatorias contra el exjefe de esa entidad -hoy liquidada por el gobierno Santos -, Jorge Noguera, no obstante han podido ser burlados por el asilo político que le concedió el gobierno de Martinelli en noviembre del año pasado.
Todo indica que, hoy, María del Pilar Hurtado se ha convertido en una huésped indeseada para el gobierno panameño, si nos atenemos a los recientes roces entre el Presidente y su dimitente expresidente, que se recriminan mutuamente por la absurda concesión gratuita del beneficio, que violenta en forma ostensible, la esencia histórica y jurídica de la figura del asilo, como lo hemos planteado en varias oportunidades. Y que se reduce a una argumentación sencilla, avalada históricamente, incluso desde sus inicios más remotos: el asilo no aplica, de ningún modo, para los delitos comunes, como aquellos por los que se solicita a la alegre conejita, que exhibió en Panamá con su disfraz unas orejas tan grandes, como las que utilizó en Colombia para espiar ilegalmente la vida privada de personas no afectas al régimen uribista.
Pero el asunto jurídico, que tiene que ver con postulados consuetudinarios del derecho internacional, aceptados universalmente por los países del mundo, resulta reservado a la academia y a los especialistas en la materia.
En este caso, más allá de esas consideraciones, se trata de estimar la grave ofensa que los procederes de la alegre exfuncionaria propina contra las leyes y el propio pueblo colombiano, de sorna y burla, cuando menos a la justicia que la requiere. Por lo que hace bien el gobierno del Presidente Santos y de su Canciller solicitar su extradición, a petición de la Fiscalía General de la Nación, para que responda por su conducta criminal.
NB. Agradecimiento especial al Sr. Presidente de la República Juan Manuel Santos por su mensaje de Navidad. Felicidades para todos!!
*Analista Internacional, colombiano.

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