domingo, 4 de diciembre de 2011


CORO POLIFÓNICO Y BELLEZA EN CALI

Carolina Romero y la Coral Palestrina en la Sala Beethoven de Cali

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

El pasado miércoles se presentaron en la Sala Beethoven del Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali, en pleno centro de la ciudad, los coros que dirige la maestra caleña Carolina Romero. Cada Navidad nos trae esta agrupación una extensa y hermosa colección de cantos para el comienzo de esta época que nos lleva a la infancia.

La cultura religiosa nos permitió gozar de los villancicos, en su mayoría traídos de España y luego los compositores nacionales agregaron otros a este género que refresca la época más festiva de muchos países. Sus letras y fáciles melodías entran de lleno a nuestra memoria y sugieren ideas de paz, generosidad y abrazos.

Este año los Coros juvenil y Superior del Conservatorio Antonio María Valencia de Cali, revestidos con atuendo blanco esperaban sentados entre el público en la Sala Beethoven que lucía repleta. Más de 150 integrantes, la mayoría de voces blancas, constituyen el grupo que la joven maestra dirige con su gracia y garbo. Cuando sonó el tercer toque para señalar la hora de cerrar la entrada a la Sala, toda ella se puso de pie y se llenó de blanco. El grupo entero entonó el primer villancico y el recinto quedó impregnado de Navidad.

El programa anunciaba 15 cantos navideños, como Puer natus est nobis, “Un niño ha nacido para nosotros” de corte gregoriano en boga en el medio evo. El Coro Juvenil pasó en fila al escenario a interpretar A adorar al niño, Il est né le divine Enfant y Sing alleluia. Carolina en el medio del coro dirigía a una veintena de ángeles sin alas que hicieron volar sus voces por encima de las golondrinas.

La polifonía en la música es una técnica de agrupa tenores, barítonos, bajos, sopranos, contraltos en un orfeón o coro. Quienes dirijan estos conjuntos deben tener muy educado el oído para lograr armonizar al tiempo muchas voces diferentes en un solo canto. El Conservatorio Antonio María Valencia tiene en Carolina Romero una talentosa directora y docente de Práctica Coral.

El Concierto que para esta ocasión se ofreció en la antesala de la Navidad se hizo en homenaje al joven músico Daniel Alejandro Reyes recientemente fallecido, por quien se guardó un minuto de silencio. Un compañero tocó la diana de adiós en su corneta.

El Coro Superior y la Coral Palestrina subieron a la escena con sus voces más formadas y se oyó en polifonía una serie de canciones del siglo XVI, de Inglaterra, España, un negro spiritual de EE.UU. con la solista Laura Yineth Melo, Hacia Belén va en borrico*1, con Carlos Alberto Rojas como solista y terminaron con el villancico colombiano “Duérmete, niño chiquito”*2, con arreglo de León J. Simar y Vamos a Belén del venezolano Otilio Galíndez, con arreglo de Felipe Izcaray.

Un sabor a natilla, a manjar blanco vallecaucano y breva en almíbar quedó en nuestros paladares y un tris de melancolía cubrió los rostros maduros de quienes hemos vivido muchos diciembres. Audiciones como estas son parte de la tradición de abuelos y costumbres caseras. Los villancicos traen a nuestra mesa las noches de novenas, de regalos, las apuestas de aguinaldo, las luces en la cuadra y los diablos en la calle con el tambor y su redoble.


04-12-11 - 9:53 a.m.

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