Santiago Zambrano Simmonds
Hablar de energía en el Cauca no puede ser lo mismo que para otras regiones pues mientras para aquellas es un necesario servicio, para nosotros debería ser uno, sino el más, fundamental de los ejes de desarrollo.
Por eso, muchos caucanos hemos lamentado la entrega arbitraria de la generación, distribución y comercialización despojando al Cauca de hacer una política energética a largo plazo.
Si el Cauca administrara su energía haría, por ejemplo, que proyectos de generación fueran viables pues se garantizaría la comercialización con la demanda interna y se buscarían mercados regionales y/o internacionales. Así y con determinación lo entendieron los antiqueños cuando crearon empresas como EPM en la misma época que Cedelca. Por visiones como esa, (la de los antioqueños) y ceguera, (la nuestra), es que la relación del PIB de Antioquia con respecto al Cauca pasó de 6.7 en 1970 a 9.78 en 2009, y el producto per cápita de los caucanos es de apenas el 46.77% respecto al del antioqueño.
Y es que el desarrollo se debe medir según parámetros de comparación entre las regiones y no politiqueramente usando la tasa ascendente que tiene la inercia de crecimiento de todo un país. Lo cierto es que el Cauca en lo últimos cuarenta años ha tenido un desmantelamiento progresivo aún mayor que cuando se dividió el gran Cauca, pero ese es otro tema.
Buscar responsables de la fallida situación del departamento en términos de desarrollo energético me parece inoficioso y baladí, pero sí debemos rogarles, ya que algunos de ellos aún están vigentes social y políticamente, para que por lo menos hagan lo necesario para reversar esta condena a la cual fue sometido el Departamento por el gobierno central.
Algunos caucanos reclamamos explicaciones de lo sucedido y vemos con preocupación por qué Cedelca, después de más de un año de no estar intervenida, aún no ha entregado un informe a la ciudadanía sobre lo actuado durante la desastrosa administración de la Superintendencia. Explicarnos por ejemplo, ¿Por qué y bajo qué argumento la superintendente entregó nuestra empresa por 25 años “a dedo” al sector privado, desestimando la solicitud de compra de acciones que hizo la Gobernación?; ¿Por qué se le entregó toda la infraestructura de generación de energía de todo el pueblo caucano a una pequeña élite de extrabajadores y por qué días antes de finalizar la intervención y a espaldas de la ciudadanía no solo no terminó tan leonino contrato, sino que lo prorrogó por otros años más?
Tan respaldada y atornillada se siente la nueva empresa distribuidora y comercializadora, Compañía Energética de Occidente, que en vez de hacer lo propuesto por nosotros, que era realizar primero las inversiones desde la infraestructura mayor y descender al usuario final, ellos lo han hecho al revés, es decir iniciaron atropellando al usuario final, como por ejemplo, con el cambio de contadores e invirtiendo en infraestructura solo en los sectores que les son lucrativos, olvidándose y desconociendo que fue ese usuario final el que por mucho tiempo pagó las exageradas tarifas producto de las imprevisiones e indelicadezas del gobierno nacional.
Si Cedelca socializara la información, estoy seguro que la mayoría del pueblo caucano acompañaríamos las reclamaciones a que hubiera lugar, mientras tanto seguiremos impávidos viendo como éstas nuevas, pudientes y prepotentes empresas de la distribución y la generación de energía se nos llevan la ilusión de un pueblo que quiere aprovechar sus potencialidades para progresar.

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