A esperar el nuevo movimiento
Aprovechando la época de fin de año, en la cual se hacen balances y se planifica el futuro, le pregunto a los caucanos: ¿qué es lo más importante que nos ha pasado en este departamento en los últimos cien años?
Un poco largo el período de la pregunta, pero es que no hay muchas cosas para significar que amerite convocar un tiempo más corto.
Empieza uno a pensar y como en un concurso recibe varias propuestas a considerar:
A) ¿la carretera panamericana?
B) ¿el desarrollo cafetero?
C) ¿la caña industrial?
D) ¿la electrificación rural?
E) ¿la mejoría en la educación?
F) ¿la incipiente interconexión vial?
Digamos que estas respuestas son incompletas y hay que mirarlas en contexto con lo que ha pasado en el resto del país. Pero para avanzar en mi discernimiento, preguntémonos también: ¿Quién las impulsó? ¿El sector privado? ¿La dirigencia local? ¿Un proyecto nacional?
Cada cual tiene su conclusión y esta es importante para el balance político que siempre hay que hacer. Sigamos.
Como siempre, cualquier respuesta que demos sobre este asunto es discutible. Por eso, para mí, tristemente, también hay que incluir en esa lista de eventos importantes dos hechos naturales: el terremoto de 1983 y la avalancha del rio Páez de 1994.
Este par de acontecimientos, ocurridos en los últimos treinta años, pueden ser de los más recordados para todos, por su cercanía en el tiempo y por las oportunidades que han representado para el desarrollo de la región, expresadas en los créditos para la reconstrucción de parte de Popayán, el nacimiento de la CRC, la Ley Páez, sus parques industriales y el surgimiento de otra corporación llamada Nasa Kiwe.
Sin embargo, me pregunto: ¿En cuánto han impactado el desarrollo social estas últimas acciones? Los créditos del terremoto sirvieron para reconstruir parte de la Popayán del centro, pero no para generar un proceso empresarial ni de bienestar; la Ley Páez si generó un proceso empresarial, pero la mayoría de este ha sido para beneficio de los vallunos, quienes hábilmente, y con la ayuda de nuestros dirigentes, llevaron la frontera de la avalancha hasta las goteras de Cali para beneficiarse de las exenciones de unos impuestos.
¿En qué se han beneficiado los indígenas y campesinos del oriente del departamento con los complejos industriales implantados a raíz de la expedición de la Ley Páez?
Pero, para no ir muy lejos, hay que hacer en un próximo escrito un balance de los beneficios que estos parques han traído para los pobladores del norte del Cauca, considerando para ello, entre otras cosas, el impacto ambiental, sus aportes sociales, lo tributario y lo fiscal; buscando una mirada positiva de su existencia en nuestro territorio frente a las potencialidades que han desarrollado y lo que pueden mejorar.
Pero volviendo al punto central, si ahondamos por ahora en los motivos que generaron las mencionadas decisiones de emergencia de 1983 y 1994, tenemos que concluir que fueron sin duda inspiradas en el drama humano que producen los muertos y las consecuencias que sobrevienen para los afectados por esos fenómenos naturales, su desempleo y desplazamiento.
Y entonces, me vuelvo a preguntar… ¿cuántos muertos más tendremos que aportar y cuántos desplazados más deben dejar sus tierras para que obtengamos una nueva respuesta que genere espacios y oportunidades de verdadero empleo y bienestar para los caucanos? Porque, sin dudarlo, las leyes que surgieron con motivo del terremoto de 1983 y la avalancha de 1994 no fueron aprovechadas adecuadamente para consolidar un proceso que generara desarrollo, trabajo y mejores condiciones de vida.
Alguien puede decir que efectivamente, y como consecuencia de nuestra violencia, desempleo e indicadores negativos, tenemos una nueva respuesta para el Cauca: el presupuesto de las regalías petroleras.
¿Será que la respuesta a la pregunta del primer párrafo va a cambiar a partir del año 2012 y podremos decir dentro de poco que con la llegada de ese esperanzador presupuesto de las regalías, la vida de los caucanos empezará a transformarse y será el hecho más importante para anotar en la vida moderna del Cauca?
¿Qué estamos haciendo los dirigentes para maximizar el impacto social de estos inesperados recursos? Recordemos que esas regalías tendrán un límite en el tiempo y en cuantía, por lo cual como se aprovechen a partir del próximo mes de Enero determinará muchas variables en nuestro futuro.
Hoy se me fue la mano en preguntas, pero es que estoy convencido de que el Cauca necesita respuestas.
¿O será que en lugar de ello nos tendremos que sentarnos a esperar el nuevo movimiento telúrico? O mejor aún, ¿hay que hablar ya de otros nuevos movimientos?


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada