lunes, 12 de diciembre de 2011

LOS DOLORES DEL PAPA

Reinel Gutiérrez

El Papa no solo por su edad, sino por el trajín pastoral, debe estar muy enfermo, y la humanidad no le presta atención. En cualquier momento se puede agravar y hasta morir. Los fieles católicos pasan inadvertidas las quejas del Santo Padre, cuando sale al balcón real para dirigirse a las multitudes.

Siento mucho dolor con la muerte de los policías colombianos a manos de la guerrilla, advirtió, tocando su corazón con la mano.

Ese mismo dolor o mucho más intenso, lo manifestó cuando el terremoto de Haití, cuando los mineros de Chile quedaron atrapados, o en los casos de inundaciones y desastres en cualquier lugar del mundo. Al Papa le duele aquí y allá, y sería bueno sanarle esas afecciones.

La verdad cruda, es que el Sumo Pontífice, a pesar de manejar tanto dinero en el Estado Vaticano, solo envía una bendición a los damnificados de las tragedias en el planeta, además de señalar que está muy dolido.

Con todo el respeto que él se merece, debería ser más sencillo, humano y caritativo, como lo manifiesta en sus magistrales y santificadas homilías.

El Papa es infalible y eso es como una especie de inmunidad, por lo tanto, no se le puede criticar ni censurar, ya que es puro y perfecto, según la creencia de todos sus seguidores. Pero los lectores sí pueden estar de acuerdo con que la Iglesia debería ser un poco más caritativa para equiparar con lo que predica. De esa manera las dolencias sacratísimas podrían ser más llevaderas y aliviarse pronto.

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