sábado, 17 de diciembre de 2011

“Los hospitales sí son viables financieramente: lo estamos demostrando”: Peláez Velasco, gerente del Hospital Francisco de Paula Santander

A pesar de que su periodo culmina el 31 marzo de 2012, el médico Juan Pablo Peláez Velasco, gerente del Hospital Francisco de Paula Santander, trabaja por su institución como si estuviera comenzando, su entusiasmo es contagioso a tal punto que ha logrado la armonía institucional tanto en los procedimientos administrativos y asistenciales, como en las relaciones interpersonales internas y externas.

Los sueños personales como profesional de la medicina y los proyectos diseñados y en trámite que tienden al mejoramiento de los servicios y de la infraestructura administrativa del Hospital Francisco de Paula Santander, los asimila a su amor por Quilichao. Este es un rasgo notable de su personalidad que lo hace evidente cuando se expresa de manera espontánea: “vea, cuando terminé mi carrera profesional fueron muchas las oportunidades que se me presentaron para ejercer y especializarme en el exterior, pero no, decidí que tenía que trabajar en mi tierra, servirles a mis antiguos compañeros de estudio de la escuela Paula, a los de la escuela Tello y a toda esa gente con que compartí muy feliz mi juventud en el Instituto Técnico, obviamente, a todos los quilichagueños. Recién graduado, luego de permanecer algunos años en Bogotá, el director del hospital de los años 90, el doctor Juan Carlos Fernández me nombró en esta institución a la cual he venido sirviendo con alegría y mucha responsabilidad”, dice orgulloso el médico Peláez Velasco.

Recuerda, a propósito de tiempos idos, que su padre, Marden Peláez Gutiérrez, fue categórico en la formación moral de su familia, insistía en los valores y la ética que debe orientar a todo ser humano para vivir en una sociedad igualitaria y sin discriminaciones, insistía en que la sana convivencia y la solidaridad debían alentar siempre los espíritus, paradójicamente, él, su padre, murió asesinado en un atraco ocurrido en su propia residencia, un 7 de diciembre, hechos en los cuales su madre fue amordazada para que no pudiera reaccionar oportunamente.

Con todo, Peláez Velasco, ha tenido la fortaleza para superar la tragedia y reconoce con alegría y orgullo estar rodeado de unos seres con quienes comparte generosidad y cariño cotidianamente: su madre, María Teresa, y sus hermanos, la comunicadora social María Isabel, quien se desempeña como Secretaria Ejecutiva de la Comisión Segunda del Senado de la República desde hace 20 años; Carlos Andrés, oficial en uso de buen retiro de la Armada con el título de Capitán de Fragata, ahora, piloto de helicópteros, actualmente en los Estados Unidos, y Diego Luis, quien fue primero oficial del Ejército, institución en la cual alcanzó el grado de Capitán y actualmente, Teniente Coronel de la Fuerza Aérea Colombiana. También confiesa el especial afecto que siente por su tía-abuela Amalí Álvarez Manzur, recordando a su apreciado Camilo Alvarez Manzur, recientemente fallecido, y por su tío, el exsenador y exgobernador Humberto Peláez Gutiérrez, de quien se expresa con admiración y respeto por su destacada trayectoria nacional e internacional en el ejercicio de la política.

La gestión del médico Juan Pablo Peláez Velasco como gerente del Hospital Francisco de Paula Santander empezó en octubre de 2008; en enero del 2010 salió por decisión judicial sobre una tutela, pero retomó el cargo en el mes de octubre siguiente. Lleva tres años largos administrando una institución que según él, venía registrando desde los seis años anteriores a su llegada, sensibles pérdidas que proyectaban su colapso; “en los dos últimos, bajo mi dirección administrativa, logré su recuperación: hemos hecho muy buena labor y el secreto es simplemente comprar honrado e influir positivamente en el personal colaborador para que utilicen los insumos adecuadamente”. Y ratifica con seguridad: “Los hospitales son viables financieramente a pesar del criticado sistema de salud que nos rige con la Ley 100; lo que pasa es que las instituciones no han sido bien manejadas, no podemos negar que existe mucha corrupción administrativa, pero yo me enorgullezco pues estoy cumplimiento con todo el mundo, claro que tenemos complicaciones y problemas, empezando con una cartera muy grande por cobrar que asciende a los 7.500 millones de pesos, también tenemos pasivos del orden de los 2500 millones. De las cuentas por cobrar que tiene el hospital, 5.000 millones superan los 180 días, de los cuales 1.000 los adeuda CAPRECOM (institución que es del mismo Estado), igual que la Nueva EPS, Saludcoop, Cóndor Salud, FOSIGA ( que debe pagar todo lo relacionado con atención por accidentes de tránsito y eventos catastróficos). Mejor dicho: lo que ingresa es para gastos de funcionamiento, no podemos hacer inversión, por ello, no hemos vuelto a invertir en infraestructura grande. Mire usted, lo malo del sistema es la intermediación financiera lo cual hace que los recursos lleguen tarde y disminuidos; además, las EPS no pagan todos los servicios que necesitan las personas; la salud asistencial sería excelente si suprimen esa intermediación.”

Continúa Peláez Velasco: “Cuando usted me pregunta por Salud Pública, tengo que manifestarle que es muy mala; las políticas generales son muy pobres; no hay recursos para las unidades de salud pública, además, la profesión médica es de las más vapuleadas por el sistema que maniata la gestión del profesional, tanto que los especialistas se ven obligados a trabajar en dos o tres instituciones al mismo tiempo”.

Pero a propósito, como institución hospitalaria, estamos haciendo parte de un selecto grupo del orden nacional en el Ministerio de la Protección Social, en la Organización Panamericana de la Salud y en la Secretaría de Salud del Cauca, dentro del proyecto de medición índice de seguridad hospitalaria, porque el hospital debe ser reubicado. No puede continuar en el centro de la ciudad, sin accesos eficaces y con todos los problemas que evidencia actualmente”.

Con el proyecto a que hace referencia el doctor Peláez Velasco, el hospital quedó priorizado para reubicación, lo cual se ocurrirá en dos tres años, pues no cumple con los requisitos de seguridad para que continúe funcionando en casos de desastre, tiene muy poca capacidad para responder a emergencias o desastres de gran magnitud y por eso el hospital será modelo piloto en este tipo de obras.

Al ser consultado sobre el proyecto que se había dado a conocer sobre su conversión a institución del nivel 3 y mega-hospital dijo que ése era un asunto de política coyuntural, que en el Ministerio desconocen el asunto y que más importante y prioritario es que de verdad funcione el nivel uno, circunstancia que no ha dejado que el hospital se especialice únicamente en el segundo nivel de atención.

Ante las inquietudes planteadas sobre insatisfacciones expresadas en algunos sectores cívicos, Peláez recordó que el hospital controla 65 médicos especialistas, 40 generales, más de 200 auxiliares de enfermería, y sin embargo, el servicio de urgencias permanece colapsado, de ahí la importancia del correcto funcionamiento del nivel uno. Comparando la situación del Francisco de Paula Santander, dijo que atiende un promedio de 200 urgencias diarias, mientras que instituciones como el Hospital Universitario del Valle 250. Insiste: “No nos ayuda la infraestructura actual. A pesar de todo, tenemos un sistema de atención a los usuarios muy bien estructurado lo cual nos permite afirmar que a pesar de las críticas y dificultades, el índice de satisfacción es muy alto; hacemos encuestas diarias a todos los usuarios en todos los servicios y por eso certificamos que está por encima del 92%.”

Por último el gerente de la institución destacó que la semana pasada presentó un informe ante la Asamblea Departamental y como resultado, fue objeto de un reconocimiento especial por su gestión, por su parte, la Contraloría hizo el fenecimiento de la cuenta destacándose una gestión administrativa eficiente, donde todo ha sido bien hecho y transparente.

Y llegada la Navidad, le pidió al Niño Dios: “que me de fortaleza y sabiduría para continuar realizando mi proyecto de vida, que cesen los ataques y rencores infundados, que no traten de imponerse los intereses privados, pero también agradezco las críticas porque son ellas las que te hacen ver los errores en que puedas llegar a caer”.

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