LOS PEQUEÑOS MALES DE COLOMBIA
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
No es el invierno la causa mayor de nuestros actuales males hoy en Colombia. No son los ríos, ni los nevados, ni los lagos, ni los humedales. Ni siquiera la corrupción o el sicariato o el paramilitarismo o el narcotráfico. Esos son otros enormes distractores de lo que ocurre en nuestra sociedad.
Hoy hay que viajar en avión para un negocio, una visita familiar o el traslado de un enfermo. Por carretera no se puede. Hoy hay que tener casa en el centro de las grandes ciudades. No se puede vivir en las periferias o en los campos o en las pequeñas ciudades. ¿Quién se atreve a comprar junto a un río o en un conjunto familiar construido sobre un humedal, por debajo de la cota mínima?
No digo que la tala de árboles sea un mal menor, ni que la escasa calidad de la enseñanza en las universidades sea de gran preocupación o que la inversión del capital colombiano en nuestro suelo sea tan pobre o que la situación laboral sea una vergüenza por la indolencia estatal y la complacencia de los dueños de las empresas que dejan en manos de los intermediarios el pago y seguridad social de los trabajadores. No. Todas esas cosas son de gran importancia en la balanza del progreso y el bienestar de nuestra patria. Para que se diga que hay prosperidad y democracia plena.
Solo el avión y para quienes pueden viajar en él, no está hecho el país. Los que se movilizan a pie y los que viajan en su vehículo particular o en bus por las vías y carreteras de Colombia también merecen comodidad. El campesino que produce hortalizas, frutas, gramíneas que mueven la economía casera y foránea y proveen los alimentos básicos de la canasta familiar de pobres y ricos, también necesita vías en buen estado para poner naranjas, leche, papa, maíz, soya, fríjol, repollos y coles a disposición del comprador. Quien necesita visitar a sus hijos o a sus padres en pueblos lejanos de las grandes ciudades tiene derecho a un buen servicio en las vías secundarias y terciarias para trasladarse a veredas y lugares apartados.
Pero el invierno ha desnudado uno de los problemas más serios de nuestra estructura social. Las vías llamadas de comunicación terrestre están en estado de muerte. Los viejos ingenieros civiles hace ya casi cien años diseñaron las carreteras que tejen nuestra difícil topografía colombiana y duraron. En las universidades se enseñaba a los ingenieros geología o características de suelos, topografía, diseño, cálculo de estructuras, resistencia de materiales. Trazar una autopista o una carretera troncal o la que llegó a ser la panamericana, tenían un soporte técnico y era el resultado de cuidadosa investigación de campo. Los directos responsables debían exhibir títulos académicos, experiencia, solvencia económica y pólizas de cumplimiento.
Hoy parece que abrir una nueva carretera o reparar una autopista es cosa de una semana y cosa de abogados o economistas. Todo depende de un presupuesto que se destine y de unos desembolsos rápidos. Se cortan montañas como se rebana un pedazo de queso y no se tiene en cuenta su inclinación debida, su humedad, su nivel freático, la calidad de tierra, la cantidad y solidez de la banca.
Cualquier Concesión temporal entrega la vía sin una verificación periódica anterior del o de los interventores que contrasten diseños, etapas, tiempos, calidad de materiales y condiciones del terreno. Entregan y se van orondos y, además, abandonan su tarea. Al mes o medio año aparecen los derrumbes y las caídas de bancas y se le echa la culpa al invierno. Los concesionarios responsables de la construcción o reparación no aparecen y el Ministro aparecerá debajo de un paraguas librándose del chaparrón. Del chaparrón llamado improvisación y fracaso de nuestra ingeniería nacional. Todo se solucionará pidiendo paciencia y más policía en las carreteras.
Coletazo: Acabo de ver los muñones de 80 árboles que la Administración del saliente Alcalde de Cali acaba de permitir, para que los caleños pudieran ver más cómodos la Feria y la salsa. ¿Habrá una Procuraduría ambiental?
27-12-11 - 10:34 a.m.

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