Bogotá, 10 dic (SIG). El siguiente es el texto del mensaje que envió este sábado el Presidente Juan Manuel Santos Calderón a la Constituyente del Partido Liberal, que se cumple en Bogotá:
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| Foto: http://abc-economia.com/ |
“Apreciados amigos del Partido Liberal:
Los saludo como Presidente de la República, como antiguo compañero de filas y como un fervoroso creyente en las ideas que han inspirado por siglos al Liberalismo.
También los saludo como un demócrata que contempla, complacido, la forma en que uno de los partidos más tradicionales del país, que tanta y tan positiva huella ha dejado en la historia nacional, se congrega para definir su derrotero, siempre de cara al pueblo, que es su razón de ser.
¡Qué más queremos en Colombia que partidos fuertes, deliberantes, modernos, capaces de liderar –con responsabilidad– las causas más importantes de la Nación!
La reunión que hoy celebran, en las postrimerías del 2011, es motivo de esperanza para la democracia colombiana.
Como colombiano me conforta saber que el Partido Liberal, con casi dos siglos de tradición, tiene la juventud de alma para reinventarse y fijarse desafíos hacia el futuro.
El Partido Liberal ha sido pieza clave de la Unidad Nacional, que es el soporte de la gobernabilidad que hoy nos permite asumir y sacar adelante las reformas e iniciativas que necesita el país.
Y me hace muy feliz que su reciente candidato, el doctor Rafael Pardo, quien fuera mi digno contendor por la Presidencia de la República, hoy nos honre, junto con otros ministros liberales, en el gabinete.
Ustedes y yo estamos de acuerdo en el tipo de país que queremos: un país de libertades, de derechos, de progreso, de equidad, de justicia y de tolerancia.
Yo quiero –y sé que en este empeño me acompaña el Partido Liberal– liderar un gobierno que sea reconocido como un gobierno progresista, moderno, incluyente, renovador… vale decir: un gobierno “liberal”, en el sentido clásico de la palabra.
Porque ustedes lo saben: así hoy no pertenezca a este partido en el que milité tantos años –y que es el partido de mis ancestros– nunca he renunciado al ideario liberal, que es un ideario que supera las afiliaciones partidistas.
Los abuelos de mis abuelos –esa guerrilla patriótica de Coromoro o “de los Santos”, que lideraron en Santander personajes históricos como Antonia y Fernando Santos– lucharon y murieron por la libertad.
“¡Libertad!” fue la última palabra que exclamó aquella mártir de la independencia antes de morir en el cadalso.
Libertad y defensa de los valores republicanos fueron los principios que presidieron hace 100 años la fundación de El Tiempo, al que estuve ligado por familia y vocación.
Libertad –y valor civil y tolerancia– fueron las consignas que defendió en su administración Eduardo Santos.
Y hablo del liberalismo, que en su momento reivindicó la soberanía popular como una receta contra el despotismo; que exaltó los derechos a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la felicidad; que se anticipó a Montesquieu para hablar de la separación de los poderes.
Hablo del liberalismo de quienes plasmaron sus ideas en una concepción libertaria de nación, donde todos los hombres fueran iguales ante la ley y la tolerancia fuera la regla de oro.
Hablo del liberalismo que defiende el derecho de todo individuo a escoger su camino y sus acciones, siempre y cuando no dañen a la sociedad.
Hablo del liberalismo que inspira al Partido Liberal Colombiano y a otros que, sin militar hoy en él, nos declaramos seguidores del ideario liberal clásico.
Sea ésta la oportunidad para agradecer al Partido Liberal; a su antiguo director y hoy ministro del Trabajo, Rafael Pardo; a sus codirectores; a sus congresistas y demás representantes populares, y a sus afiliados, por el apoyo franco y abierto que han dado a las principales iniciativas de nuestro Gobierno de Unidad Nacional.
Gracias a su aporte –y al de los demás miembros de la coalición– proyectos históricos como la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, la Ley de Primer Empleo, la Reforma a las Regalías, el acto legislativo de Sostenibilidad Fiscal, la Ley de Regla Fiscal, la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, entre muchos otros, son ya una realidad que estamos empeñados en implementar.
Queremos seguir construyendo país, -un gran país- con ustedes: con el aporte siempre inteligente y patriótico de los liberales.
Reciban un afectuoso saludo, mi gratitud y mis deseos por el buen éxito de esta Constituyente Liberal.
No se les olvide que yo fui constituyente liberal”.

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