José López Hurtado*
El expresidente colombiano Alfonso López Michelsen hace años, al ejercer la defensa de los nombramientos diplomáticos de personas no vinculadas al escalafón de carrera, hoy Decreto 274 de 2000, indicaba que en Colombia, como en otros países del área, a excepción de Brasil,Perú o Chile, no existía propiamente "una escuela, pero sí había un estilo". ("Sobre la carrera diplomática-El Dedo en la llaga”, El Tiempo, 22 XII 1996, pag.5A).
Un estilo que bien o mal ha sido relativamente exitoso en nuestras relaciones con otros Estados, y que de alguna manera, obedece a normas históricamente aceptadas en el campo del derecho internacional, por su carácter consuetudinario.
Pero un estilo que el anterior inquilino de la Casa de Nariño ha tildado de "baboso”, particularmente cuando el presente gobierno restableció las relaciones con Venezuela y Ecuador e insertó de nuevo a Colombia en el concierto de las naciones, recuperando la dignidad que el país había perdido, debido a su nefasta política internacional.
Porque Uribe, se ha señalado repetidamente, entregó al país, totalmente aislado y sin ningún protagonismo importante en los escenarios fuera de las fronteras. Resulta ahora que el expresidente inaugura un estilo, muy propio de las mañosas prácticas de su gobierno pero aplicado al campo internacional. Algunos dirían que ha sido víctima de su propio invento, cuando fue sorprendido instando a miembros de la oposición venezolana a pronunciarse en contra de Chávez por su cercana y reconstruida relación con el Presidente Santos.
Obviando el escenario que la propia Constitución Política establece,-la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores-, para ventilar esas diferencias, órgano, recordaba el propio expresidente López, creado por el General Rafael Uribe Uribe, y que había jalonado históricos episodios de la vida internacional.
Descubierto en su punible conspiración contra la política oficial del gobierno colombiano, con la soberbia que lo caracteriza a él y sus adláteres, los Obdulio Gaviria, los Plinio Apuleyo Mendoza, lo único que atina a decir en su defensa, es que los videos y grabaciones de la memorable reunión fueron sustraídos y hurtados abusivamente por los reporteros de la prensa, amiga, seguramente, de los terroristas, como acostumbra a satanizar a todos los que no se doblegan a sus caprichos, a su pensamiento y a sus pataletas.
Para hundirse, aún más, en el ridículo internacional que protagonizó en primera persona, -la propia oposición venezolana lo confrontó-, ha quedado plenamente probado que el material fílmico y de video, fue entregado voluntariamente a los reporteros, por los propios participantes en la antipatriótica conspiración.
*Analista Internacional - colombiano.

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