viernes, 16 de diciembre de 2011

Problemas citadinos… (2)

CARLOS E. CAÑAR SARRIA

Si en Popayán existiera verdadera cultura ciudadana el espacio público sería respetado en todas partes. Pero no. En andenes o mitad de las calles se ofrecen armarios, vitrinas, mesas, tarros, escobas, trapeadores, fritangas, frutas, etc. Motos y autos trepados en los andenes. No hay por donde transitar. Carros oficiales que desatienden el ‘prohibido parquear’ en actitud de desigualdad ante las personas del común. A cualquiera se le ocurre colocar un fogón en la calle y vender sancocho. La falta de empleo y la carencia de ingresos y oportunidades para la subsistencia diaria, abona terreno a la economía del rebusque y a la violación del espacio público. Síntomas de una ciudad caótica. Se debe construir ciudadanía al tiempo de implementar mecanismos concertados que no contrapongan los derechos al trabajo y al espacio público.

Hay que ser sinceros y coherentes con los gobernados. Por ejemplo, primero se habló de un puente elevado de la 17, pero terminó ‘deprimido’. Primero se habló de la semipeatonalización del Parque Caldas pero terminó peatonalizado. Primero se dijo que el pico y placa sería en unos sectores o zonas de mayor congestión y durante unas horas, pero posteriormente terminó en toda la ciudad y durante todo el día. Desconocemos si el Puente de la 17 resultó mejor deprimido que si hubiera sido elevado, pero se escuchan quejas. Lo mismo de la peatonalización del parque Caldas, en el sentido de que lo que hizo fue congestionar aún más el tráfico vehicular. La medida del pico y placa deja mucho que desear, al parecer, presenta muchos inconvenientes. Ya en Bogotá, el alcalde electo, Gustavo Petro anunció un desmonte gradual del pico y placa. En Popayán debe replantearse, lo mismo que la peatonalización del Parque Caldas.

Si en realidad, Popayán espera convertirse en ciudad emprendedora y de conocimiento, es necesario articular las universidades, los sectores productivos y los entes gubernamentales. Por mucho que se quiera mostrar otra cosa, a las universidades les ha quedado grande insertarse a los procesos productivos locales y regionales. Se requieren unos programas pertinentes con las localidades y con la región. Programas académicos donde los egresados puedan acceder al empleo con unas competencias y desempeños que contribuyan al desarrollo socioeconómico de la sociedad. Una universidad que atiborra profesionales desocupados es una universidad estéril. A propósito, el pragmatismo sostiene que sólo es verdadero aquello que es práctico. El que por ejemplo, tiene título de médico pero por falta de oportunidades laborales desempeña un oficio diferente, simplemente no es médico. Por su parte los gobiernos, los sectores productivos no deben actuar desconociendo la academia. En las regiones donde hay estrecha relación entre estos actores, el progreso económico y el desarrollo social son más evidentes.

Las ciudades colombianas exigen menos política y más administración. En otros términos, que los gobernantes sean más administradores que políticos. El político está más preocupado por quedar bien con los directorios. A punta de puestos pretende tener contentos a quienes lo respaldaron. Termina convertido en administrador de la burocracia. Si enfatiza más en la administración que en la política, tiene mejores opciones de ejercer un buen gobierno.

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