domingo, 25 de diciembre de 2011

RECORDANDO A INGRID

Reinel Gutiérrez

No es el título de una nueva novela escrita para televisión, sino un breve comentario para rememorar a la señora Betancurt, que cuando estuvo retenida por la guerrilla, la mostraban los medios de comunicación, sentada en actitud triste y de meditación, con algunos rasgos de las dificultades del clima.

En esas épocas conmovía su sufrimiento, pero todo cambió con su liberación.

Entre otras cosas los colombianos todavía no saben a plenitud si fue una operación de alta inteligencia, o una especie de historia fantástica, porque al respecto algo se dijo en el exterior. En este caso y en tantos otros de orden político, militar, social y eclesiástico, el pueblo ve la obra de teatro pero no los ensayos.

Ingrid salió muy alterada sicológicamente, y con el corazón lleno de bondad, y en ese mar de emociones dijo que se comprometía a realizar una campaña permanente por el rescate de los privados de la libertad en manos de los alzados en armas.

Tal vez en ellos quedó la esperanza que la doctora Betancurt con toda su influencia lo iba a lograr. Una vez libre ella, viajó a Francia, se reunió con reyes, reinas, príncipes, infantas, condes, condesas y princesas de varios países, con el Papa y muchos presidentes. Asistió a actos solemnes, degustó buenos vinos y exquisitos platos, y se olvidó de los compañeros de cautiverio.

Pasado el tiempo, Ingrid tiene que haber olvidado todo, y este año ella si tendrá una feliz y lujosa Navidad, y muy próspero Año Nuevo, mientras hay gente que sigue atada a los árboles esperando que ella los ayude. El problema de ellos es que no son de apellidos Lleras, Uribe, Pastrana, Samper o Gaviria.

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