Por: Yamil Orlando Mendoza Chacón
En estos días cuando nos encontramos con la gran satisfacción del crecimiento de la economía de nuestro país, Colombia, suceden algunos hechos que con su intervención colaboran en ese crecimiento; pero que enmascaran una realidad que va en detrimento del desarrollo rural y de los habitantes de la zona, como es el caso de la compra de tierras por parte de multinacionales cuyo objetivo lógico es el de lucrarse, hasta el momento en que el negocio deje de ser rentable, sin dejar beneficios para la zona en la parte social, productiva y tecnológica.
Como ejemplo tenemos: Mónica semillas, boliviana 12000 Has. Merhav, israelí 10000 Has. Cargill, estadounidense 90000 Has. MS Timberland Holdings, sueco – ecuatoriana 100000 Has.
Es así como también se presentan casos de arrendamiento y se puede mencionar a Ingacot, Argentina 1000 Has.
A pesar de que tenemos una calificación BBB- por parte de las calificadoras de riesgo indicando que existen factores de protección adecuados para las inversiones, debemos de ser muy precavidos y sobretodo proteger nuestra zona rural, más aún cuando estos negocios son motivo de alarma como en el caso de la Argentina y para organizaciones como la FAO.
Nos puede pasar como lo que le pasó a África en la época de la colonia, cuando algunos países europeos se reunieron para mediante el tratado de Berlín, dividirse territorialmente la zona, con la diferencia de que los africanos no se dieron cuenta, pero nosotros sí.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada