domingo, 8 de enero de 2012

Elucubraciones filosóficas…

CARLOS E. CAÑAR SARRIA


Entramos en un nuevo año. Nuevos sueños, nuevas expectativas, nuevas realizaciones y nuevas frustraciones. Es el devenir de la existencia humana. Es imposible que el ser humano se realice plenamente, siempre será un proceso, un deber ser, un proyecto a seguir. Unas metas y oportunidades.

Se habla de 2012 como año apocalíptico, de predicciones de todo tipo, de grandes desastres naturales, de malos augurios, etc. En realidad, el mundo se comenzó a acabar desde que se inició y nuestra existencia -como dice Nietzsche- es un tránsito y un acabamiento. Nadie puede negar el determinismo dialéctico en el sentido de que comenzar a vivir es comenzar a morir. El mundo se nos acaba desde el momento en que transitamos del ser al no ser, es decir, de la vida a la muerte.

Mientras tanto, debemos preocuparnos por la construcción de una sociedad mejor, con una profunda connotación ética y axiológica. Ética porque debemos procurar en todo aspecto el bien moral; y axiológica porque se necesita de una verdadera transmutación de valores que haga posible la formación de un hombre nuevo, unido por lazos de solidaridad. El hombre contemporáneo está más motivado por los apetitos relacionados con el poder económico y político. Encontramos un mundo injusto, inequitativo, indiferente y por lo tanto tedioso. Todos ansiamos la felicidad pero desestimamos los medios para alcanzarla. La felicidad se encuentra en las cosas sencillas de la vida. En la cohesión familiar y social, en la Naturaleza, en nuestras relaciones espirituales, en la presencia de Dios y en todo aquello capaz de hacernos mejores seres humanos. Circunscribir la felicidad a las conquistas del poder económico y político es un grave error. La ciencia política nos enseña, que en donde más se siente la soledad es en el ejercicio del poder. Y peor cuando se deja de ejercer. Precisamente, porque por mucho que se haya pretendido gobernar lo mejor posible, habrá ingratitud. Pero quedará la satisfacción del deber cumplido y eso solo es posible desde la ética. Los peores ‘amigos’ son los que se adquieren con y en la política.

Hay que fomentar la amistad en la construcción de una nueva sociedad. La lealtad y la solidaridad contribuyen notablemente. Sócrates sostiene que una de las principales misiones del hombre es hacer amigos. Sin embargo, muchos piensan que ser amigos, es ‘tolerarles’ una serie de errores y actitudes que van en contravía de una sociedad feliz. Los verdaderos amigos se dicen las verdades, así muchas veces esas verdades no sean las que los oídos quieran escuchar. Un connotado filósofo italiano con contundencia afirma que las amistades que no se adquieren y se mantienen con la nobleza del alma sino con el interés, jamás nos servirán en los momentos difíciles. En un mundo globalizado y sistematizado como el actual, con aquello de las redes sociales, equivocadamente muchos ‘cuentan’ con muchas amistades, pero eso no es más que un sofisma. La vida misma nos da ocasiones para discernir y cernir las verdaderas amistades. Son escasas, hay que preservarlas y promoverlas para ir construyendo de manera paulatina tejido social.

¡Un Feliz 2012, amables lectores!

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