Sin ceremonias, porque este ambiente decembrino no las tolera, expreso mi enorme gratitud a las 18.770 personas que en Colombia, Venezuela y Ecuador, principalmente, me concedieron en 2011 el privilegio de que mis artículos reflexivos y mis boletines idiomáticos fuesen leídos. No sé si también practicados, pero es una gran ganancia que, cuando menos, otros lean lo que uno escribe con cariño.
Ese gran conglomerado humano, construido poco a poco durante siete años, es un capital inigualable. Por eso, digo ¡gracias, muchas gracias!
A todas esas personas también les expreso mis disculpas, porque quizás fuera molestador, impertinente y hostigador en mi empeño por transmitir la normativa de este precioso idioma que poseemos. Mis respetos a todas ellas. Aunque algo de positivo debió de quedar de todo mi pereque.
Unido mi sentimiento al de todos mis lectores, hoy elevo un mensaje de gratitud al Padre Eterno:
-Por darme luz, entendimiento y guía para hacer lo que tanto amo: conjugar en todos los tiempos y modos el verbo servir.
-Por permitirme sentir Su presencia, y salir avante, en los pocos momentos de abatimiento que se atravesaron en mi camino.
-Por contactarme con tantas personas de carácter férreo y de virtudes plausibles, aunque yo no sepa cómo son sus rostros. Fue la «magia» de Internet la que me permitió hacerlas mis amigas. Sus palabras -breves en muchos casos- me permitieron auscultar sus emociones y sus pensamientos. ¡Milagro de las palabras!
-Por las muchas veces que fui llamado a otras ciudades, para compartirles a otras personas lo que he cosechado en el terreno donde siembro el buen español. ¡Qué bendición!
-Por los amigos lejanos que estuvieron este año pendientes de mí, desde el otro lado del ciberespacio. ¡Gracias por su cariño!
-Por el entusiasmo que insufló en mi mente, para emprender la empresa editorial de la revista «Español Correcto». ¡La semilla ha germinado, Padre!
-Por las consultas idiomáticas que me formularon tantos compatriotas. Ellas me permitieron aprender un poco más sobre lo poco que sé.
-Por la fortaleza para aceptar los desniveles monetarios, y por las sorpresas -siempre dichosas- que cambiaron esos ligeros «nubarrones». ¡Qué bondad de las Alturas!
-Por todas aquellas personas que confían en mí, aun sin conocerme personalmente, para ejecutarles trabajos intelectivos; porque ellas son, sin duda, la manifestación preclara de la presencia Divina, que viene a proveerme lo que necesito para mí y mi familia.
-Por las conexiones con organizaciones -aun de fuera de Colombia- que me consideraron digno de estar en sus agendas de capacitación para el año 2012. ¡Eres desprendido conmigo, Padre!
Y para usted, carísimo lector, mis votos sinceros porque tenga las mejores glorias durante el Nuevo Año; y que todos sus anhelos y trabajos sean suplidos con la bendición del Padre Todopoderoso. Amén.
Compatriota y amigo,
JAIRO CALA OTERO
Hablando del español correcto en el programa «Control TV», del Canal TRO, con su director, Mario Mantilla. (Foto oficina de prensa TRO).
¡Bienvenido, año 2012!
Bucaramanga, diciembre de 2011


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