domingo, 8 de enero de 2012

¡Indignaos!

Autor: Manolo Azuero
http://www.vanguardia.com/

Hace tres días, (27 de diciembre de 2011) en El Tiempo, Juan Gossaín escribió indignado la historia de 12 mil mercados de la Gobernación de Bolívar que se pudrieron en una bodega en Cartagena. Gossaín también contó cómo la muerte se llevó a dos niños en la noche de Navidad, en Arenal y Soplaviento, por desnutrición. No olvidó Don Juan recordar que nadie en Cartagena salió a protestar, que el silencio reinó frente a la maldad y la estupidez de los Gobernadores que durante años prolongaron la entrega de los alimentos, mientras sus ciudadanos morían de hambre y entre ratas y cucarachas hubo francachela y comilona. Nada diferente a la eterna historia de unos ‘hideputas‘, como llamó Gossaín a los responsables del absurdo, que carcomen a este país, contando siempre con la indiferencia cómplice de una sociedad civil pasiva y temerosa, discípula de las normas que imponen las mafias que promueven la corrupción, la mediocridad y el clientelismo como costumbres perpetuas de lo público en Colombia.

Es normal, dicen, que ese aparato que llaman Estado sea ineficiente y mediocre, es un hecho, y así lo debemos asumir, aseguran que está colmado de ladrones. Unos dicen que si lo que allí sucede "no nos afecta", no nos tiene por qué importar lo que haga o deje de hacer esa estructura, dueña "exclusiva" de lo público. Y es que lo público, para esos, para la gran mayoría, para los más indiferentes, es solo una parcela del Estado. Es por eso que seguramente, en muchas de las grandes casonas de La Heroica, o en los rascacielos de Bocagrande, que se pudrieran 12 mil mercados para gente pobre de Bolívar pasó como un hecho desapercibido.

Otros son tan ‘hideputas’ como los dueño del poder, o simplemente sus esclavos. Son aquellos que entienden la dinámica, una minoría que sabe que el Estado sí la afecta, y que hay que convivir con su enfermedad, para aprovecharse de él y no quedar marginado de los beneficios de la rosca. Son esos los que pagan coimas, los que cobran porcentajes para entregar o recibir contratos, para nombrar o ser nombrados en puestos públicos, para cambiar el uso de la tierra, de la propia y de la ajena, para vender o comprar el silencio. Ahí están los mandos medios o los contratistas, que callan o se someten al régimen de los corruptos, también los que venden sus cámaras, sus micrófonos, sus plumas, para desinformar, para engañar, para presentar falsedades y ocultar verdades. No en vano, así parezca increíble, de episodios como aquel que narró Don Juan de 12 mil mercados podridos, o como ese de cuatro billones robados por los corruptos en Colombia, hay beneficiarios agazapados.

Ojalá las injusticias del 2012 indignen y enfurezcan nuestro espíritu y colmemos las plazas de protesta.

¡Feliz Año!

Twitter @ManoloAzuero

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada