viernes, 13 de enero de 2012

Madriguera idiomática

Por Jairo Cala Otero

1. «Con un sencillo pero sobrio homenaje religioso, se conmemoraron ayer los 50 años de vida sacerdotal de Monseñor…»: Se quiso hacer tan expresiva la oración y su significado que se cayó en una redundancia. Una inutilidad. El vocablo ‘sencillo’ es equivalente a ‘sobriedad’. El motivo requería sobriedad, pues se trataba de la celebración de las bodas de oro de un jerarca de la Iglesia Católica. La sencillez es recomendable en el lenguaje, para no enredarnos.

2. «Es un caso subgénesis»: La conocida locución latina es «sui géneris», que significa del mismo género, de su misma naturaleza o especie. Pero un redactor de noticias escribió este nuevo giro «españolizado». «Subgénesis» debe de ser algo que está por debajo del génesis (primer libro de la Biblia); o por debajo de la génesis (principio de algo).

3. «Las FARC fueron señaladas como los autores del atentado»: Aunque se dice y se repite, muchos todavía no entienden qué es concordancia de género y número. En este caso, se incurrió en discordancia de género. Esto es, no concuerda el género femenino del sustantivo FARC (predeterminado en esta oración por el artículo las), con el género masculino autores (precedido por el artículo los). Para que hubiese concordancia debió escribirse: «Las FARC fueron señaladas como las autoras del atentado». ¡Femenino con femenino, y plural con plural!

4. «Aquí se presenta un codazo»: Un conocido comentarista de fútbol usó esta expresión en uno de los canales colombianos de televisión. No hay error lingüístico grave. Solo que ‘presenta’ no debió ser el verbo empleado. Pudo haber dicho: ocurre, asesta, infiere un codazo. Además, hay una descripción innecesaria, puesto que los televidentes estaban viendo la osada actitud del jugador agresor, sobre otro del equipo contrario. El comentarista debió limitarse a su papel: a comentar. Quienes ven fútbol por televisión están al tanto de cada jugada.

5. «Mañana nos volvemos a ver desde Cartagena»: Las modelos-presentadoras no cesan de insistirnos en que nos dejemos ver de ellas a través de las pantallas chicas. Como lo hizo una de las conocidas presentadoras de un canal televisivo colombiano, cuando se reportaba desde «El corralito de piedra», en el reinado de belleza. Me sigo preguntando cómo harán ellas para «vernos» a través de las pantallas de cada televisor. Una tarea para Mandrake, o para Harry Potter. Lo que deberían hacer es invitarnos -a los televidentes- a que veamos los programas que ellas presentan. Eso sí es posible. Aunque, en verdad, solo vemos sus imágenes.

6. «Si no hay valores y no hay amor es muy difícil encausar a los hijos por el buen camino»: He aquí una de las causas por las que no se logra que los jóvenes marchen por buena senda. Si se escribe condenándolos a juicios judiciales, se los está enviando camino de los juzgados o de la Fiscalía; y, por allí derecho, a la cárcel. Porque encausar -con s- es enjuiciar a alguien por algún delito, y encauzar -con z- es orientar por recto camino algo o a alguien. Mejor es, entonces, encauzar a los hijos por buen camino. De paso, pudiera ser que también ellos aprendieran a escribir bien.

7. «Había sido ex secretario de la gobernación»: En una nota periodística sobre el fallecimiento de un exfuncionario, se cayó en este giro alocado. Primero, el prefijo ex debe escribirse unido a palabra base (secretario, en este caso): exsecretario. Y, segundo, como ese prefijo significa ‘que fue y ha dejado de ser’, sobra que se diga que «había sido». Luego hay redundancia en esta oración. Y Gobernación debió llevar ge (g) mayúscula. Pudo escribirse: «Había sido secretario de la Gobernación»; o «Era exsecretario de la Gobernación».

8. «El paciente masculino, está en observación; la paciente femenina, en cirugía»: Lo escuché y no lo podía creer. Pero tuve que hacerlo. Era un médico costeño que daba un parte sobre el estado de salud de dos pacientes, víctimas de un hecho sangriento. Al galeno le faltaron, sin duda, clases de gramática. Ojalá que las de Medicina las haya asimilado bien, para fortuna de sus pacientes. Con el mero uso del artículo determinado masculino el, se indica que se habla de varón u hombre. Y con el mero uso del artículo determinado femenino la, se habla de hembra o mujer. Se colige que el médico quiso hacer aclaración de sexos, pues el término ‘paciente’ es ambivalente: sirve para masculino y para femenino (la paciente, el paciente). Pero pudo haber dicho: «Los pacientes están: el hombre en observación, y la mujer en cirugía»; o «El hombre está en observación, y la mujer, en cirugía».

9. «…porque yo ya no necesito robar»: Dicen que el subconsciente suele traicionar, a veces. Como le ocurrió a un candidato a una Gobernación de Colombia, con esta expresión, que lo dejó en la cochina desvergüenza. En su intento por decir que tenía su situación económica definida, metió «las de caminar». Así que terminó diciendo que ya no necesita robar. Luego es fácil deducir que sus pertenencias no tienen procedencia limpia; o adivinar cuáles eran sus intenciones detrás de su aspiración electoral. ¡Vaya, vaya! Y no hubo Fiscalía alguna que lo hiciera «cantar». Él solito «entonó» las notas de su conciencia.

10. «Lady a perdido 14 kilos»: En una propaganda, en un medio de comunicación impreso en Colombia, se hacía referencia a una mujer que, tras tomar un preparado natural, había logrado reducir el peso de su cuerpo. Pero el aviso fue desafortunado: la inflexión del verbo haber la escribieron sin hache: ha. Así que Lady perdió 14 kilos, y el autor del aviso ¡perdió ortografía!

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Reflexión

«La lectura alimenta el espíritu y le da reposo cuando está fatigado por el esfuerzo». (Lucio Anneo Séneca).

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