Gloria Cepeda Vargas
Desde que María Corina Machado le cantó las cuatro a Chávez en la Asamblea Nacional, los comentarios asombrados o laudatorios para la valiente mujer no cesan de llegar.
Confieso que sus escarceos con Bush y admiración por Margaret Tatcher me pellizcaban el subconsciente. Ese grito de alerta que llevo tatuado en el ADN ante todo lo que huela a polilla derechista, me tenía “en tres y dos” no obstante reconocer que su oratoria contundente y respetable formación académica la convierten en uno de los candidatos más prometedores de la nueva cosecha electoral en Venezuela.
El género de la precandidata (“Venezuela todavía no está preparada para tener una mujer en la presidencia, dicen más de uno o una) en lugar de prevenirme, me entusiasmaba pero no hasta convencerme de votar por ella en las primarias del 12 de febrero.
Después del encontronazo Machado-Chávez y de ver cómo se le enfrentó al Todopoderoso en solitario y en su propio patio esgrimiendo verdades que nadie hasta ese momento había osado enrostrarle, creo que María Corina Machado es la mejor propuesta para el próximo período presidencial en Venezuela.
Gane o no la oposición, los tiempos que se avecinan serán muy difíciles de sortear para quien tome la sartén por el mango. A más de la aceptación que paladean algunos de los precandidatos masculinos con Enrique Capriles a la cabeza, la buena gestión realizada en alcaldías, gobernaciones y despachos diplomáticos por Pablo Pérez, Enrique Capriles, Leopoldo López y Diego Arria, el no despreciable apoyo adeco-copeyano a la candidatura del primero y la reconocida trayectoria política del veterano Pablo Medina, se necesitaría, como nunca en la historia reciente del país, una mezcla de heroísmo, talento, honestidad, olfato político y sobre todo valentía a toda prueba, personificados en el nuevo inquilino de Miraflores.
Abunda recordar que el elegido o elegida tendrá a su cargo la reconstrucción del país y la reeducación de los venezolanos. Con aplastante mayoría en la Asamblea, el chavismo sigue siendo una fuerza temible. A eso se añaden: destrucción absoluta de la ética ciudadana, prostitución parcial de las Fuerzas Armadas, postración industrial y comercial, inexistencia de derechos humanos, colonización cubana, china, rusa, iraní, polarización feroz de la sociedad, criminalidad sin freno y sobre todo, un culto rayano en la irracionalidad y la ridiculez rendido a la personalidad del presidente.
Hasta ahora Venezuela ha sido un feudo masculino con los resultados que están a la vista sin que ninguno de los sesudos analistas políticos que llenan mañana, tarde y noche los espacios mediáticos -cuando las insufribles cadenas donde drena Chávez su insania se lo permiten- hayan cuestionado semejante desastre. ¿Derechista la diputada? De acuerdo, pero no más que Leopoldo López quien no oculta su admiración por la gestión de Uribe o Enrique Capriles, con raíz y fronda plantados y obtenidos en la misma orilla.
![]() |
| http://venezuelanalysis.com/ |
El estado de coma en que respira Venezuela exige un cambio radical en Miraflores. En los matreros terrenos políticos nunca prédica y actuación del candidato convertido en dirigente se corresponden en totalidad. Pero al margen de las sorpresas que pudiera depararnos una eventual presidencia de María Corina Machado, si ésta no resultara mejor tampoco sería peor que la ejercida por sus antecesores masculinos. Las pruebas están a la vista.



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada