Phanor Terán, desde Tunía patrimonio cultural de Piendamó.
No es que ahora nos pique el afán, por considerar que la actual Alcaldía deba en un dos por tres, solucionar aspectos de la vida cultural que no han tenido solución en 78 años de vida municipal.
No es que ahora nos pique el afán, por considerar que la actual Alcaldía deba en un dos por tres, solucionar aspectos de la vida cultural que no han tenido solución en 78 años de vida municipal.
Como tampoco que le corresponda en menos de lo que canta un gallo arreglar los despelotes y el basurero de remiendos con los cuales los sabios del Municipio han zurcido este mar de improvisaciones que nos tienen de Guatemala a Guatepeor.
Sigo creyendo como causa fundamental de tal miseria cultural no, la acción caótica de las autoridades sino la ausencia fundamental de una estima personal y colectiva de los interesados en la Cultura y las Artes por los asuntos que son directamente de su incumbencia.
No solo es necesario ponerle cuidado seriamente al dicho de que el que quiere el beso busca la boca sino también a ese otro que dice que los derechos no se mendigan sino que se conquistan.
Las migajas actuales son resultado de la actitud menesterosa de los cultores, de los artistas, de la sociedad misma que se consuela con las sobras de la mesa del rico Epulón: oropeles de festejos y eventos con los cuales se excusa y se cubre el mar de las ausencias en el desarrollo cultural comunitario y social.
En general, los artistas y los cultores lo único que esperan, ansían y reclaman es el reconocimiento de su esfuerzo por demás encomiable en expresar la belleza de la vida y del entorno que nos rodea o por su sensibilidad creadora al apuntar críticamente sobre los desajustes de la sociedad.
Es importante, y no está por demás, que la sociedad los proteja a artistas y cultores como bienes estimables como parte de la conciencia social como personas, la gran mayoría viviendo en condiciones difíciles para su propia existencia y aún para la producción de sus expresiones necesarias para que la sociedad se vea a sí misma.
Pero resulta que la Cultura es más que eso. Y es tan compleja porque reclama también un interés por la Cultura de la convivencia, por la Cultura de la utilización del tiempo libre, por la cultura con respecto a la naturaleza, por la cultura de estimar el pasado, por la formación de los jóvenes, por la relación con los demás pueblos y expresiones, por la relación que tiene la cultura con el desarrollo, con el paisaje, con la estima del espacio cívico y público.
Si creemos necesario que la sociedad nos estime es sin lugar a dudas necesario estimar la sociedad. Necesita ella, ahora y no mañana, de los cultores y de los artistas como de los pensadores conocimientos y actitudes sobre el conjunto social.
Ante todo, me parece fundamental pues, la organización, el pensamiento, la controversia, la acción del sector cultural, su conformación clara, precisa, deliberante y participante de todos los aspectos de la sociedad, CONSTITUIRSE. Ser para ser y estar. Identidad como suelen llamarla. Dejar de ser parte masa amorfa de la pedigueñería.
Lo primero es lo primero, p´antier es tarde.

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