jueves, 26 de enero de 2012


POR FIN, ETTA JAMES



Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Etta James, - Jamesette Hawkins - inmensa, envuelta en souls y ritmos azules nos dejó su estela de canciones con su voz que seguirá sonando en el éter y en los videos.

No importó su piel. Sólo su corazón, sangre y su garganta bastaron para interesar y llegar hasta el alma de los negros y los blancos. Soul es lamento negro, lágrima rosada de recuerdos, de saudades y días esperados no llegados a tiempo.

Estuvo vigente por 73 años con su ronquedad profunda y la lentitud larga de las notas. Ella sabía de su don y lo brindaba en las noches de bohemia y de tristeza. Con su voz adormeció las penas y descansaron en las noches los leones y los desiertos, el trébol y las mejillas sin sonrisa.

Por fin, Etta se ha escondido detrás de las palabras y de las nubes en el azul de la leyenda. La apretamos contra nuestra cara mientras oímos la melodía pegada a nuestro tímpano. El violín llora al paso de su voz por entre sus cuerdas. ¿Cuántas veces pensaría Jamesette que esta canción estaría en el orbe cantando para siempre su presencia?

Qué emoción sentir lo mismo que ella, cuando repetimos lentamente la letra y rozamos nuestra mejilla con nuestro amor. Es como para oírla en nuestros ecos todos los días. Es hallar la eternidad por anticipado. Es experimentar en el presente la felicidad en la presión de la mejilla y en la canción que brota de los cuerpos.


AT LAST

Por fin mi amor ha llegado
Mis días solitarios han terminado
y la vida es como una canción

Oh, sí sí
Por fin
los cielos arriba son azules
Mi corazón fue envuelto en un trébol
en la noche en la que te vi

Encontré un sueño, al que le podía hablar
Un sueño que puedo llamar mío
Encontré una emoción contra la cual presionar mi mejilla
Una emoción que nunca he conocido

Oh, sí sí…
Tu sonrisa, tu sonrisa
Oh, y el encanto fue echado
y aquí estamos en el cielo
Tu eres mío, por fin.

Etta James



“PORQUE CANTÁIS LA ROSA, HACEDLA”

Una propuesta del diseñador francés Alexis Mabille durante el desfile primavera/verano 2012 celebrado en la Semana de la Moda en París*

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Porque cantáis la rosa, ¡oh poetas!
hacedla florecer en el poema
Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol
El poeta es un pequeño dios.

V. Huidobro, Chile.

 
Después de un largo rato pude comenzar a escribir mi artículo. Debí enterarme quién es el autor del diseño de la obra de arte que exhibe la mujer de la foto. Tiene que ser alguien que no solo sabe cortar y dar puntadas, poner canutillos y escoger tules, encajes y lentejuelas. Tiene que haber leído la teoría de la poesía y alguna vez debió haber escrito un verso sobre los ojales de un vestido. No de otro modo se explica cómo un diseñador puede poner sobre la cabeza de una modelo una rosa como en florero.

No se sabe si luce más la mujer, hecha otra rosa, o cuál es el centro de las miradas. La cara de la dama es una parte más que sale la corola y el tallo es el esbelto cuerpo que sostiene la flor de sangre y pétalos.

Vicente Huidobro escribió una puntada magistral en su poema para quien en su vida dice qué es una rosa y que es un poeta. Hacer versos de color rosa, escribir poesía es volver a hacer una rosa. No es copiarla, ni describirla o hacer hologramas y proyectarlas sobre una hoja de papel.

Alexis Mabille, de 32 años, creador de la obra que lleva encima la modelo, es un artista que está cambiando los conceptos del modelaje y la costura. Estudioso de las formas, del escenario, de la presentación visual, se está posicionando como uno de los íconos actuales de la moda tanto femenina como masculina.

No solo los poetas están llamados a crear mundos nuevos en sus escritos y a echar a volar cigüeñas, amores y silencios. También el ingeniero, el estilista, la madre cuando besa y canta, el jardinero, el maestro de obra que pule los acabados hacen brillar con su imaginación puentes, cabellos, vidas enteras, fachadas e interiores de casas y palacios.

Hombres y mujeres, como Virgilio, Einstein, la Prada, Copérnico, Safo, Hawking, Leonardo o Miguel Ángel y Marie Curie, fueron dioses que sacaron de su mente visiones, sustancias, teorías, ecuaciones, formas jamás antes pensadas.

No bastará nombrar una rosa para que brote en el jardín o la palabra amor para que vuele como un dardo escapado del arco de Cupido. No todos los versos serán poesía ni todas las estatuas ni todos los vestidos que se exhiben en una colección de verano o primavera serán obras de arte.

Una rosa fresca siempre adornará en el florero de la mesa o en el sombrero de la mujer o en la solapa del novio el día de su boda. Será obra de la naturaleza y del jardín donde nació. Pero una rosa, hecha vestido y pétalo de una cara y corola de una modelo, tuvo que nacer de la mente de un pequeño dios de la haute couture que siguió el consejo del chileno Huidobro.

24-01-12 - 9:57 a.m.

26-01-12 - 10:25 a.m.

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