lunes, 2 de enero de 2012

Puente histórico de Los Esclavos

Por: Ingeniero Luis Fernando Orozco Gutiérrez

La Junta de Monumentos Nacionales, órgano del Ministerio de Cultura encargado de estudiar los casos sobre los bienes de interés cultural del país, para si es del caso declararlos bienes de interés nacional, dio su concepto positivo sobre el puente de los esclavos ubicado en los límites de Miranda y Corinto sobre el río Guengué.

La construcción de este puente, según testimonios escritos, se remonta al año 1753, por iniciativa de los hacendados de la región, utilizando la mano de obra de los esclavos. El puente servía para vadear el rio Guengué y en su diseño de clásico estilo romano en forma de v invertida remataba con dos escaleras en los extremos para acceder al rio.

El puente hace parte de la vía Bolivariana, ruta que recorría el pie de monte de la Cordillera Central cruzando los hoy existentes municipios de Florida, Miranda, Corinto, el corregimiento de El Palo, Caloto, Santander de Quilichao para continuar hacia el sur buscando Popayán y Quito.

El puente debió ser cruzado por el Libertador Simón Bolívar y sus tropas emancipadoras. Existen como pruebas las visitas del Libertador a las haciendas existentes, tal es el caso de Japio y sus estadías en Caloto, como bien lo referencia la placa ubicada en la cárcel de Caloto, donde reseñan los cuatro pasos de Bolívar por el mencionado sitio.

El puente es vecino de la histórica Hacienda García Abajo, sitio donde nació el General José María Obando, Presidente de Colombia en 1831, encargado del poder, y en 1852, en propiedad. Esto hace que el puente y su vecina, la Hacienda García Abajo, se conviertan en un rincón histórico de la patria que bien vale la pena además de conservar reconstruir la historia que le pertenece, tarea que bien le corresponde a la Academia de Historia, el Ministerio de Cultura y los municipios de Miranda y Corinto.

La participación de la población hoy llamada afrocolombiana en la construcción del puente debe resaltarse y estimularse la peregrinación hacia este histórico lugar. Los pueblos civilizados conservan su historia como una urna de cristal, respetan las tradiciones de quienes nos antecedieron en este paso por la vida y conservan inmodificables los testimonios del pasado, ese ejemplo lo debemos seguir los colombianos y el caso que nos ocupa es la ocasión propicia para desarrollar lo expuesto.

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