CARLOS E. CAÑAR SARRIA
El sociólogo Max Weber sostiene que “sin economía no hay sociedad”. Difícilmente se pueden hacer cambios si no hay una fundamentación económica. Conseguidos los recursos hay que optimizarlos para evitar desperdicios. Existe la queja en el sentido de que la mayoría de municipios colombianos se encuentran quebrados económicamente y que por eso es poco lo que se puede hacer por ellos. Sin embargo, se observa a la vez que unos municipios pueden descollar más con respecto a otros y esto se da precisamente por el liderazgo que caracteriza a las administraciones locales. Es cierto también, que los problemas no se subsanan de la noche a la mañana, pero paulatinamente se pueden ir creando los cimientos para estructurar unas ciudades que garanticen la felicidad y tranquilidad de las comunidades. Donde necesidades como el empleo, la educación, la seguridad, la salud, la movilidad, la cultura ciudadana, etc., sean atendidas eficientemente por las autoridades locales.
De ahí las grandes expectativas que suscitan cada vez que inician las nuevas administraciones, precisamente por los cambios esperados, no solo de actores sino en procederes. Lo contrario produce tedio y justificaría la tesis de votar para seguir igual o peor.
Al alcalde de Popayán, Francisco Fuentes, se le ha visto diligente al recurrir a instancias nacionales en la búsqueda de recursos económicos que permitan afrontar la difícil problemática local. Está visitando las comunas para apersonarse de las problemáticas y escuchando a las gentes. La presencia en las comunidades es importante porque permite la proximidad con los gobernados, al tiempo que contribuye a generar compromisos colectivos que hagan sentir a los habitantes como parte activa en la construcción de sus propios destinos. Las administraciones locales son las que más posibilidades tienen de ejercer prácticas ajustadas a la democracia participativa.
La Alcaldía viene actuando para finalizar las obras inconclusas, como por ejemplo, las de las vías al Hospital Susana López de Valencia y Pomona. Esta última con muchas dificultades, pues su primer tramo, según se escucha, debió entregarse en junio pasado. Hay desespero por parte de los moradores de este vasto sector que incluye varios barrios y veredas. Al Secretario de Infraestructura, Jairo Navia Díaz, le falta mayor seriedad. En lo que respecta a la Vía Pomona, por ejemplo, ha sido esquivo para atender las inquietudes de las comunidades y de la Veeduría Ciudadana de la Vía. Por presión de los medios de comunicación, hizo una visita al lugar de la obra en presencia de constructores, interventoría, personería municipal, algunos medios de comunicación y líderes de las comunidades. Se dieron explicaciones y se hicieron acuerdos verbales con las comunidades pero al día siguiente desapareció lo convenido. Se recurrió nuevamente al despacho del Secretario, pero no dio la cara y mandó razón de que se fueran al sitio de la obra que ya iba para allá, pero no llegó y dejó esperando a las personas. Se presupone que el Secretario de Infraestructura hace parte de una administración seria.
El reajuste de la medida de “pico y placa” ha sido muy bien recibida por la ciudadanía en general; un gran acierto, Señor Alcalde.

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