Reinel Gutiérrez
El censo es una práctica estadística para conocer muchas cosas relacionadas con la familia y la sociedad. Se hace para establecer el número de habitantes de un país, también para los casos de catástrofes, o para el sector educativo y de salud.
Por lo menos para llegar a una cifra aproximada de lo que se quiere hacer, se emplea el empadronamiento, en el cual se requieren datos precisos que determinen el acopio de material requerido.
La explicación anterior tiene visos de algo técnico, pero en esencia la referencia periodística guarda relación con el censo personal que en la vida cotidiana se hacen unos a otros. Es una encuesta con preguntas necias que suenan más a chisme o bochinche que a un interés real desde el punto de vista humano y de bienestar. Una persona se encuentra a otra y comienza el interrogatorio en términos como los siguientes: " ¿Cómo leva?". "¿cómo están por la casa?". "¿Y su señora?". "¿Los hijos?". "¿El mayor ya se casó?" "Y el otro debe estar estudiando". "¿Y la casa al fin la vendieron?". "Y Usted ya se jubiló, claro". "Y el trabajo qué tal, ¿todavía está en la misma empresa?". "Ya lleva muchos años", "Su mamá vive todavía", "Su papá murió, ¿no?” “¿Su mujer trabaja también?". "¿Y no tienen carro todavía?". "Si fue al médico, porque el otro día estaba mal, ¿no es cierto?” "¿Tienen todavía ese perro bravo?". "¿Ustedes cuánto pagan por servicios?” “¿Y tienen Internet?”.
En ese sentido es el censo individual, que causa desespero, pensamientos malos, y un intenso deseo de gritarle al interlocutor: "A usted que le interesa, h p" Todo lo anterior forma parte de la vida cotidiana, y es que se ha descubierto que el chisme es una especie de pastilla milagrosa que alivia tensiones, rebaja la ansiedad, y satisface grandemente la curiosidad.
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