Por Alfonso J. Luna Geller
Mientras los gobiernos locales y el regional no despegan todavía porque trabajan en el diseño y montaje de los planes de desarrollo y el ajuste de estructuras administrativas y financieras, simultáneamente, aunque todavía falta mucho tiempo, algunos políticos ya comenzaron a prepararse para aspirar al “nuevo” Congreso de la República (las elecciones serán dentro de dos años).
Con la experiencia de la anterior campaña, de todas las que antecedieron, y de la que viene, es bueno reflexionar sobre algo que histórica y científicamente se ha demostrado: las ‘masas’ siempre actúan ‘unidas’ con un determinado fin, por ejemplo, una protesta, la celebración de un partido de fútbol, una manifestación política o la emoción que produce el día de elecciones, influidas por ‘prestigiosas’ personas generalmente ajenas a sus intereses cotidianos, íntimos, culturales, económicos y familiares, que demuestran ser manipuladoras experimentadas en mágica motivación, reconocimientos, arengas, discursos fogosos y apasionados, dinero, dádivas o promesas, para inducir a su clientela a su antojo, inclusive, señalando como enemigos a los que no les comen cuento, o a quienes les exigen respuestas realistas, eficaces y efectivas a los problemas de las comunidades. Es cuando logran producir la transformación del individuo que les cree, se va contagiando por sugestión, sataniza a los que no caen en la redada, adquiere alma colectiva, el inconsciente uniforme, y la persona adopta un sentimiento de poder invencible (porque son muchos), llegando a desaparecer la responsabilidad individual. Así, el hombre –o mujer, para usar el lenguaje políticamente correcto- se vuelve intolerante y obediente a la autoridad; quiere ser dominado y temerle a su amo.
Este fenómeno lo conoce a la perfección el político que necesita votos sin comprometerse en el largo proceso de construcción de sociedad y menos en la búsqueda de calidad de vida sostenible, porque esto requiere una evolución analítica, un trabajo serio y cotidiano, una responsabilidad individual, un compromiso permanente, que no tienen algunos políticos. Sólo hacen uso del recurso ‘masa’ por un determinado período o lapso, mientras consiguen votos y usufructúan el poder.
Pero, ¿por qué, entonces, se eternizan o regresan a su antojo? Porque el fenómeno es un proceso cíclico que se utiliza cada vez que el manipulador lo considere necesario. Para eso es la ‘magia’, el poder misterioso del ‘jefe’. Por ejemplo, maneja un supuesto prestigio (su pasado, sus apellidos, su poder económico, sus enlaces o influencias, etc.) con el cual provoca un nuevo sentimiento similar a la fascinación hipnótica, que aglutina a los seguidores en una sola ‘masa’. Esto se presenta cada que se plantea una campaña, más fácil en regiones como la nuestra donde es evidente la ignorancia política, donde la crítica u opinión diferente se considera un peligro y por tanto, es más fácil la manipulación.
El Cauca ha sido emblemático en esto. Es el segundo departamento más atrasado en el paisaje nacional, con graves problemas de orden público, recurrentes atentados contra la población civil, corrupción, desempleo, expoliación de tierras, fuentes energéticas y mineras, discriminación y conflictos interétnicos, drogadicción y narcotráfico, incomunicación terrestre, a pesar de que ‘sacamos pecho’ por contar con los más ‘prestigiosos’ dirigentes del país, haber sido cuna del mayor número de expresidentes, magistrados y diplomáticos, que a pesar de su inconveniente liderazgo han consumido largas pero infructuosas décadas en el poder, sobre todo, liquidando políticamente a quienes podrían llegar, independientemente de ellos, a plantear alternativas serias, diferentes a la usurpación ‘lícita’ de la hegemonía política en beneficio exclusivo o de sus familias.
Ya comenzaron las convocatorias a las comunidades para ir armando ‘masas’, con miras a próximas elecciones, con los mismos ‘prestigiosos’ dirigentes de siempre, por lo cual, en sana lógica, se puede colegir que el futuro inmediato de este resignado Departamento no tiene por qué ser diferente al que históricamente conocemos.
Pero es estimulante que en medio de este azaroso panorama, podamos destacar a quienes luchan desde otro tipo de liderazgo, a veces en solitario, como el Senador Luis Fernando Velasco Chaves, quien como la gota de agua que algún día llegará a perforar la roca… no por su fuerza, sino por su constancia, encontrará soluciones para la grave situación social del Cauca. Lo último de él fue la exigencia al señor Presidente de la República Juan Manuel Santos, solicitándole la atención y gestión del Gobierno Nacional para solucionar la crisis, demostrando la ausencia de acciones reales para enfrentarla.
Velasco Chaves reclama de los Ministros “menos declaraciones y más acciones” y se queja en asuntos puntuales, como que “la burocracia del INCODER logró parar el proyecto para que el lago de la Salvajina en Suárez se convirtiera en productor de tilapias para el mercado nacional y el de la Florida en Estados Unidos, donde las gentes de ese municipio, pobre como el que más, no han podido sacar adelante un proyecto que tiene comercialización asegurada y que generará más de 700 empleos directos e indirectos”. Igual que “a pesar de múltiples reuniones con el Ministro de Agricultura, solo recibimos buenos consejos de su parte, pero pocas acciones concretas en un momento en donde el fique tiene una gran demanda internacional, y podría tener futuro en el mercado nacional si los señores Ministros de Transporte y Minas, cumplieran las resoluciones del Ministerio del Medio Ambiente para convertir el bio-manto de fique en materia prima para las grandes concesiones viales y los oleoductos por hacer. ¿Cuántos brazos de jóvenes indígenas y campesinos le quitaremos a la guerra si le damos una oportunidad con el fique, el café, las tilapias y las truchas? Nuestro Pacífico, lleno de posibilidades no puede desarrollarse sin un solo metro de carretera que lo conecte con los mercados andinos y con una gasolina que en el municipio de López de Micay se debe pagar a $18.000 pesos el galón”... También alerta: “conoce usted –señor presidente- que Popayán es la ciudad con más alto desempleo en el país. Desde hace más de tres años, en compañía de un grupo de empresarios nos dimos a la tarea de atraer inversión privada con alta generación de empleo y con su ayuda logramos que se aprobara una zona franca para Call Center y posteriormente la decisión de inversionistas para instalar una muy importante empresa norteamericana de este sector. Cuando todo está listo y a punto de iniciar la capacitación de más de 2000 jóvenes que trabajarían en esta empresa, las bombas de El Tambo, Villa Rica y Jambaló, hicieron desistir a los empresarios de instalarse en Popayán”.
El Senador de la República Luis Fernando Velasco Chaves, pone la cara, trabaja porque siente la miseria de estas comunidades, pero lo hace en solitario, a veces, olvidándose que tiene que hacer campaña para conseguir votos, los votos que otros consiguen con los métodos inmediatistas que mueven “masas”.
El ejemplo de Velasco Chaves se trae a colación porque es la actitud que necesitamos de nuestros dirigentes, una tarea como ya dijimos, constante, pues además, ha sido destacado vocero de las clases más necesitadas en el Congreso de la República donde ha adelantado importantes gestiones como autor y ponente de la ley de Hábeas Data, del debate al Gobierno Nacional por el injustificado costo de la gasolina en Colombia; impulsor de la Ley que legaliza la venta de minutos a celular, defendiendo el derecho al trabajo de las personas que se desempeñan en esta actividad y del proyecto de ley 290 de 2008, para que un presupuesto del 10% de CORMAGDALENA, se invierta en programas de protección ambiental para el Macizo Colombiano, también ha sido el defensor de los voluntarios de los cuerpos de bomberos, la Defensa Civil, Cruz Roja y demás organismos de socorro a quienes les posibilitó el acceso a la seguridad social y hasta defensor de las Madres Comunitarias, quienes alcanzaron un ingreso superior por el trabajo que realizan a favor de nuestra niñez gracias a un proyecto que lideró en el Congreso de la República.
En conclusión, "no existe la fórmula mágica", nuestros males no pueden ser erradicados por completo, claro, menos con métodos de fascinación hipnótica. Cada ciudadano puede hacer mucho, participando de una manera firme y decidida, como vigilante, en movimientos que construyan responsabilidad. Para eso, hay necesidad de un examen de conciencia porque no existe en la gran mayoría la visón de examinarnos, de hacer una "introspección colectiva" para recapacitar sobre la culpabilidad de todos en los males que nos aquejan, razón por la cual el no-me-importismo, el hacer parte de la “masa”, es el sentimiento que nutre día a día, el mensaje que a diario nos enviamos unos a otros.

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