Por Emmanuel Tarquino
Hace mucho tiempo cuando las cosas en “Gringolandia” se manejaban de manera más tranquila todas las personas daban crédito de sus logros y sus metas en el país unido. Hombres y mujeres salían a sus trabajos, otros iban a la universidad y otros iniciaban a cumplir un objetivo: El sueño americano.
¿Pero quiénes son los que se arriesgaban a realizar esta hazaña? No solamente nosotros los latinos sino todo aquel que no fuera norteamericano.
Aclaro para el noble lector que está leyendo este texto, que según el Diccionario de la Real Academia Española, americano es toda persona que nace en el continente de América. No solamente es un grupo de gente en un país. Definiendo esto, decimos que muchos de nuestros familiares y amigos llegaban a los Estados Unidos y trabajaban duro, conseguían lo que no podían lograr en nuestros país, una mejor oportunidad y unos regresaban a su tierra amada luego de vivir fuera de ella por una eternidad y otros aprendían el sistema que se maneja donde el “Tío Sam” y se arraigaban más a él.
Cuando se llegaba aquí sin nada, porque es la verdad, son muy pocos los que llegaban con algo, se empezaba de ceros. Cuando en sus ciudades de origen tenían cargos importantísimos, tenían muchas comodidades, porque eso sí, hay que decirlo, en nuestros países se vive muy bien, pero con buenas bases económicas, mientras que aquí se borra la película de cómo vivíamos allá. Muchos de nosotros que vivimos en América del Norte hemos trabajado en fábricas, lavando carros, haciendo limpieza en muchos sitios, en restaurantes o simplemente como leía en cierto diario de circulación nacional de Colombia: “limpiando baños”. ¡Pues si! Aquí es casi imposible alcanzar la cima sin pasar por el “cursito” como se escucha coloquialmente por las personas que día a día habitan este territorio.
El curso consiste primero en llegar a los Estados Unidos. ¿Cómo se llega? Por avión, es lo más fácil, claro que unos llegan por tierra y otros por mar, pero eso no es tema de discusión en este momento. Cuando se está aquí, se empieza a trabajar, porque aquí todo tiene precio. No es como en Colombia que allá tenemos nuestras amistades o familiares que nos dan la mano alojándonos en sus casas, dándonos un alimento y muchas veces hasta dinero. Aquí no. Tristemente voy a hablar de los colombianos.
Siempre nos damos duro por la simple razón de que “como yo sufrí, pues que el otro aprenda también”.
Cuando usted ya tiene un empleo entonces empieza el famoso “american dream” o en español “sueño americano”. Ya con una solvencia económica usted empieza a hacer “papeles”. Inicia el largo camino por ser un “gringo” más. Ya sea por una u otra manera usted obtiene lo primero, un seguro social y un permiso de trabajo. Pero eso usted no lo adquiere al otro día de haber llegado, eso es un proceso que dura meses o años. Después viene la residencia o la “green card” llamada así porque es de color verde, como los dólares americanos. Usted dura como residente alrededor de cuatro largos años, claro que la residencia viene por diez años pero muchos se hacen ciudadanos a ese tiempo y finalmente para cerrar con broche de oro, usted es ciudadano americano. Tener el pasaporte americano que por cierto no muchos lo tienen debido a que ese es el fin del proceso. Aquí es cuando usted dice ¡La hice! Y en este escalón es cuando usted regresa a su país con moneda americana a decirle a todo el mundo que usted es un duro. Que usted trabajó y trabajó, por no decir otra palabra, y coronó.
Todo este proceso dura alrededor de cinco o seis años. Pero esta odisea a la que se quieren lanzar muchos sin saber no es nada fácil. Aguantar humillaciones, el clima, no tener dinero para pagar las cuentas de aquí, porque eso si alguien aquí me enseñó que en Estados Unidos primero se pagan las cuentas, luego se come y finalmente se divierte, claro, si le queda, ¿no?
El estar lejos de los seres queridos, extrañar la bandeja paisa o el ajiaco santafereño, la música, el estatus que tenía en mi país, las rumbas, el trago, los amigos. Eso usted no lo encontrara aquí. Yo me pregunto a diario: ¿Cuántos de los miles que hacen fila a diario en las embajadas americanas no solo en Bogotá sino en cualquier parte del mundo saben a lo que tienen que someterse por una oportunidad que no tienen en su arraigo local?
Hoy día las cosas aquí no están fáciles. El sueño americano cada vez es más esquivo para el extranjero por aquello de la crisis mundial. Ya no es tan fácil conseguir un empleo estable y ya se volvió una odisea realizar papeles aquí, pues los agentes americanos de Inmigración ya no se dejan intimidar tan fácil como era antes. Y por esas razones se vuelve muy difícil vivir a lo “Paisa”, defino esa palabra como gentilicio que se le da a las personas nacidas en los departamentos de Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda en Colombia. ¿Por qué digo vivir a lo paisa? Pues tristemente no son todos, pero desde que llegué aquí, a los Estados Unidos, mi convivencia diaria ha sido con estas personas y muchos de ellos viven de la apariencia y de fantasear con todo aquel que conocen a primera vista. Conversan con uno de las propiedades que tienen en Colombia, que ya son ciudadanos americanos, que tienen carros nuevos, dólares, oro… mejor dicho, le pintan a uno “casas en el aire” cuando en realidad están es en otra cosa.
Como decía un profesor que tuve, “están en Ibagué”, Ibagué para arriba, Ibagué para abajo. Por eso hablo con fe y conocimiento de causa.
El colombiano de aquí es muy agradable cuando no tiene papeles americanos pero cuando los obtiene, tenga cuidado, seguramente se va a encontrar con sorpresas.
Con todo esto que acabo de mencionar señor lector, usted se hará una imagen en su cabeza de cómo se vive en los Estados Unidos y si usted sería capaz de aguantar situaciones difíciles sólo por una oportunidad de ser un americano más. Eso sí, le doy gracias a Dios porque este país, sea lo que sea, me da a diario un techo y un alimento, así este lejos de mis seres queridos.

Amigo periodista, triste que los mismos de nuestra patria querida colombia, nos den duro. Tenia otro concepto ya que tengo amigos de infancia, colegio y universidad viviendo en ese pais anglosajon. Triste saber esto y esa es la realidead. Periodico proclama es un buen articulo que dice la verdad.
ResponderSuprimirGracias
EDGAR EFREN