CARLOS E. CAÑAR SARRIA
Es importante el papel que desempeñan los intelectuales en una sociedad. Los escritores, los filósofos, los teóricos sociales y políticos, los periodistas críticos, en fin, todos aquellos que con una formación intelectual autodidacta o universitaria expresan en su quehacer cotidiano sus posiciones, comentarios, críticas y orientaciones lo que es y lo que debe ser la sociedad. Tarea que indiscutiblemente lleva a los intelectuales a asumir una posición política ante los hechos y circunstancias en el devenir de los acontecimientos del mundo y de la realidad.
Creemos que de pronto Marx se equivocó al pensar que los filósofos sólo se habían dedicado a interpretar el mundo y que de lo que se trataba era de transformarlo. En la Antigüedad, por ejemplo, vemos a Sócrates, Platón y Aristóteles comprometidos en el análisis de la problemática social y del Estado. La República de Platón, La Política y la Ética a Nicómaco de Aristóteles son libros que dan luces sobre el Estado, la economía, la educación, la ética, la política, etc. Por algo a estos tres pensadores se les llama los clásicos de la Filosofía. Su influencia en la historia de la humanidad sigue vigente no obstante el tiempo y el espacio.
Lo mismo se puede afirmar de los filósofos de la Ilustración. Por ejemplo Locke, Montesquieu, Rousseau, Voltaire, etc. Se dice que los Dos tratados sobre el Gobierno Civil de Locke contribuyeron al desenlace de la Gran Revolución Parlamentaria de Inglaterra de 1688 y que el pensamiento de Rousseau expuesto en El Contrato Social influyó notablemente en la Revolución Francesa de 1789.
La dialéctica marxista no habría sido posible sin los aportes del presocrático Heráclito y posteriormente de Hegel, pero también no es justo desconocer la gran influencia que tuvieron en Marx para la construcción de su socialismo científico, los socialistas utópicos Charles Fourier, Saint-Simon y Robert Owen.
Es enorme la responsabilidad social de los intelectuales, por acción o por omisión. A manera de ejemplo, se comenta que el poeta Pablo Neruda fue defensor del estalinismo; que Borges simpatizaba con las dictaduras militares argentinas; que Octavio Paz se expresó contra las dictaduras y los totalitarismos al tiempo que le coqueteaba al PRI; Martín Heidegger cooptado por el fascismo. Bertrand Russell y Jean Paúl Sartre, se caracterizaron por abanderar el pacifismo mundial y por la denuncia de los regímenes totalitaristas y oprobiosos. En el caso de García Márquez, no es un secreto su admiración por el régimen cubano y por Fidel.
En la historia de la humanidad se encuentran intelectuales algunos en la comodidad de la indiferencia o al servicio de los poderosos y otros en la lucha por las causas sociales. Leíamos hace un tiempo, que existe una similitud entre el artista y el intelectual: que deben buscar no sólo la belleza sino también la verdad.
Pensamos que de todos los regímenes políticos o formas de gobierno, sólo la democracia ofrece los escenarios para que los intelectuales mediante su pensamiento, su palabra y su coherencia, puedan actuar libremente con sus posiciones, críticas, propuestas y orientaciones tras la consecución de una sociedad feliz.
No encontramos estudios concretos sobre el papel de los intelectuales en el desarrollo de los procesos emancipadores de la historia de Colombia. Se habla de Torres, Caldas, etc., pero a nuestro entender, falta más profundización sobre el tema. Bolívar, el Libertador y Francisco de Paula Santander, El hombre de las leyes, fueron intelectuales. La Carta de Jamaica de Bolívar está considerada como un documento profético.

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