viernes, 24 de febrero de 2012

Madriguera idiomática

Por Jairo Cala Otero / Periodista cultor del español

1. «Su memoria los lleva hacia la finca El Palmar, donde se calcula que están enterradas varios centenares de víctimas del paramilitarismo…». Son frecuentes -diarias para ser justos- las faltas de concordancia de género y número en las oraciones gramaticales. Esta es otra. Aquí no concuerda el adjetivo enterradas, de género femenino, con los vocablos ‘varios centenares’, de género masculino. Esos «cruces» solo funcionan entre las personas: hombre con mujer, y viceversa; pero no en gramática. Debieron escribir: «…que están enterrados varios centenares de víctimas del paramilitarismo»; o también, «…que están enterradas centenares de víctimas del paramilitarismo». Ojalá no sigan enterrando el español también.

2. «Asista al concierto gratuito de J Balvin donando elementos para los afectados y damnificados del invierno». Buena campaña, pero deslucido el uso del idioma para sustentarla. Cuando se abrevian nombres, se pone punto detrás de la letra inicial que se usa (J.). Y el gerundio, que le da lidia a muchos, está mal aplicado aquí. «Donando» no es -como se cree- gerundio de posterioridad; las acciones no suceden simultáneamente: asistir al concierto y hacer donaciones. Pero, además, sobra que se hable de «afectados y damnificados del invierno». Primero, porque afectados y damnificados, significa lo mismo; y segundo, la contracción ‘del’ no va bien ahí. Corrección: «Asista al concierto gratuito de J. Balvin, mediante la donación de elementos para los afectados por el invierno». Así no queda afectado el idioma.

3. «Vía a Barrancabermeja y el Playón tienen tránsito sin restricciones». Los topónimos, como se llaman los sitios geográficos, deben escribirse en mayúscula inicial, en su totalidad. En este titular de prensa escribieron ‘el’ de Playón en minúscula. Pero como forma parte del nombre de ese municipio de Santander, sobre la vía a la Costa Atlántica, ese artículo debe escribirse en mayúscula inicial: El. Y, además, el redactor resolvió convertir dos carreteras en una sola; quizás para ahorrar terreno en el trayecto, aunque resultó una «obra» inverosímil. La vía a Barrancabermeja, es una; la vía a El Playón, otra. Por tanto: «Vías a Barrancabermeja y El Playón tienen tránsito sin restricciones». De esa forma, se puede transitar también ¡sin peligro de atropellar el idioma!

4. «La séptima persona en ocupar de Fiscal General de la Nación es una mujer cabeza de familia, quién cree en Dios y espera aplicar la Constitución del 91». Dos fallas ofrece esta oración. La primera, la omisión de las palabras «el cargo» antes de Fiscal; y la segunda, la ubicación del interrogativo ‘quién’ en donde no se lo necesitaba. Ahora, el femenino de fiscal es fiscala. Todavía se le tiene «miedo» a tal vocablo en muchas salas de redacción de medios periodísticos de América Latina. Corrijamos: «La séptima persona en ocupar el cargo de fiscala General de la Nación es cabeza de familia, cree en Dios y espera aplicar la Constitución del 91». ¿Notó que aquí se incluyeron las comas que faltaron en el enunciado erróneo?

5. «Corte Suprema acepta nueva terna a Fiscal». Escrito así lo que se dice es que el Fiscal presentó a consideración de la Corte Suprema una nueva terna, y ella decidió aceptársela. ¡Absurdo e improcedente! Quien presenta la terna (no los «ternados», como neciamente dicen muchos) es el presidente de la República. Aquí el enredo es porque usaron la preposición ‘a’ en lugar de otra preposición: ‘para’ (que jamás significará abreviatura de la palabra paramilitar, como tantos tercos creen). Corrección: «Corte Suprema acepta nueva terna para fiscal». Esta palabra –fiscal- debe escribirse en minúscula inicial, como lo indica la norma para los nombres de cargos.

6. «Entonces propongo que en vez de 3 audiencias hayan dos para que las versiones de los imputados no se repitan tanto». Podría ser buena la solución, pero muy mal que se escriba sin puntuación, con mal uso del verbo auxiliar ‘haber’ y con escritura de cifras en letras, en una parte, y en número, en otra. Veamos: «Entonces, propongo que en vez de tres audiencias haya dos, para que las versiones de los imputados no se repitan tanto». Nótese que después de dos va una coma. De esta forma, no termina ni imputado ni «emputecido» el idioma.

7. «Hay cosas que jamás no deberían hacerse en Internet». Totalmente de acuerdo con la presentadora de la televisión colombiana que esta expresión espetó. El adverbio ‘jamás’ significa nunca; o lo que es igual, funciona negativamente. Luego «jamás no deberían» es una redundancia de gran tamaño, por tanto, error lingüístico. Estas barbaridades no deberían ocurrir tampoco en televisión ni en ningún otro medio de comunicación, ni en ninguna parte. El consejo que intentó darnos la dama era: «Hay cosas que jamás deberían hacerse en Internet»; o también: «Hay cosas que no deberían hacerse en Internet». Pero no ambas negaciones juntas.

8. «Tengo valiosa información al respecto del caso». La locución adverbial «al respecto» se usó incorrectamente en esta oración. Ella significa ‘A proporción, a correspondencia, respectivamente’. Y se usa cuando se habla de un asunto en relación con otro. Aquí era una información con respecto al caso. Sin la contracción ‘al’: «Tengo valiosa información respecto del caso»; o «Tengo valiosa información del/sobre el caso».

9. «Ya mismo me voy a buscarlo, ya vengo». Un libretista de un programa televisivo puso a un actor a decir una sentencia mágica. Al mismo tiempo que se desplaza a un lugar, ¡regresa al sitio donde estaba! En conclusión: no se fue nunca. «Ya mismo» significa en el momento; «ya vengo» es expresión coloquial con la que muchos quieren significar que regresan después de un tiempo de estar en un lugar. Pero al emplearse el adverbio ‘ya’ sin conjugarse el tiempo del verbo venir, se convierte en una figura inverosímil, imposible de ejecutar. Si se hubiese dicho: «Ya mismo me voy a buscarlo, ya vendré», con venir en futuro, la expresión habría quedado libre de pesadez.

10. «El doctor Horacio Serpa Uribe, exGobernador de Santander manifestó públicamente su alegría por la inauguración del Puente El Tablazo…». Aunque ya no es gobernador, el santandereano Horacio Serpa Uribe tiene una asesoría de prensa, para hacer conocer sus opiniones sobre acontecimientos nacionales. Lo malo es que quien hace ese papel presenta sus opiniones -las de Serpa Uribe- con errores. Hemos dicho hasta la saciedad que los cargos se escriben en minúscula inicial. Pero aquí, el de gobernador fue escrito con ge (g) mayúscula, con lo que se armó una antiestética grafía de la expresión ‘exgobernador’. Hemos visto en la prensa y en algunos boletines otras presentaciones como: MinHacienda, SaludCoop, MinInterior, etcétera. Eso es tanto como tratar de combinar ¡una camisa roja con un pantalón verde! Y para remachar, le otorgaron calidad de sustantivo propio a la palabra puente, que apenas es sustantivo común. Como este no hace parte del nombre de la obra no lleva mayúscula inicial: puente «El Tablazo». Entonces, ¡tablazo para quien asesora periodísticamente al exgobernador!

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Preguntan los lectores

DIFERENCIA ENTRE HAS Y HAZ

La comunicadora social Elsy Sarmiento Rincón, de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, de Tunja, escribe:

Siempre es una delicia leer sus escritos, de ellos se aprende mucho. Mil gracias, profesor Cala.
Tengo una inquietud sobre la palabra has. ¿Cuándo se escribe con s y cuándo se escribe con z?
Me gustaría conocer su opinión.
Gracias.

Respuesta

¡Hola, Elsy!
Absuelvo su pregunta idiomática, con una advertencia: no es mi opinión (como usted indica) la que aquí vale. Es la norma gramatical la que impera.
Los dos vocablos (has y haz) únicamente funcionan para el lenguaje de tuteo.

HAZ: Es una inflexión del verbo hacer. Es conjugación de la segunda persona del verbo (tú), del tiempo presente, modo indicativo. Ejemplos: Elsy, haz lo que te aconsejo y aprenderás a usar este verbo; Anacleta, ¿por qué no haz recogido este desorden?; «Haz el bien sin mirar a quién».

HAS: Es inflexión del verbo haber. Funciona únicamente con la segunda persona del indicativo, en tiempo presente: Ejemplos: Elsy, ¿has estado atenta a todo cuanto te he dicho? (es decir, haber estado); ¿En qué lugar has estado, que vienes con la ropa sucia? ¿Por qué no has venido, amor?

Note que se usa con otros verbos, como los de los ejemplos: estar y venir. Eso sucede porque haber es un verbo auxiliar, es decir, ayuda a otros verbos a formar una expresión.

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GIRO «AL INTERIOR DE…»

Don Carlos Julio Rodríguez Obeso, consulta:

Deseo que usted me diga si está bien utilizada la expresión «al interior de…», muy común en la redacción de periodistas, estudiantes y, en fin, en el diario hablar de muchas personas. Yo la utilizo con discreción, solo para referirme a la acción de ir hacia el interior de un sitio. Muchos dicen, por ejemplo: «Estoy al interior del Capitolio»; debiera decirse, estoy en el interior del Capitolio.
¿Podría usted, profesor Cala, aclarar mis dudas sobre el particular?
Cordial saludo.

Respuesta

Es impropio el giro «al interior de…», que muchos periodistas usan regularmente en sus noticias. Como sustantivo, el vocablo interior significa que hace parte de adentro.

Por eso no es aconsejable emplear ese malsonante giro (al interior de) cuando la idea de movimiento o dirección está ausente. En cambio, ese giro es adecuado si expresa la idea de dirección: «Los jóvenes fueron obligados a dirigirse al interior de la oficina»; «Él miraba al interior de su aposento».

En el ejemplo que usted cita tampoco es recomendable. Es mejor: «Estoy en el Capitolio», porque la preposición en significa en qué lugar, tiempo o modo sucede la acción del verbo. (En este caso, estar).

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¿DE PIE, O EN PIE?

Doña Maritza Acevedo Puerto, escribe:

Muy agradecida por los correos tan interesantes que me envías.
Tengo incertidumbre con lo siguiente: ¿Cómo se dice: de pie, o en pie?

Respuesta

¡Hola, Maritza!
Gracias por leerme.

Si se trata de una sentencia imperativa (dar la orden para que alguien se pare), la expresión correcta será siempre «de pies» (en plural). «Pónganse de pies», para ser más concretos. No, «Colóquense de pies», como dicen repetidamente algunos curitas durante la misa.

La segunda cita que usted hace -«en pie»- solo es usada para describir que un grupo de personas ha resuelto rebelarse contra alguien (un régimen, una empresa...); solo entonces se dirá, en esos casos, por ejemplo: «Están en pie de lucha».

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Pensamiento

«Para proferir críticas y correcciones a los demás, es preciso no tener ninguno de los rasgos que se critican y corrigen». (Jairo Cala Otero)

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