Por Alfonso J. Luna Geller
Con el fin de no perderle el hilo a una discusión que me plantea Jorge E. Giraldo L. sobre la noticia:
Denuncian al Alcalde de Santander de Quilichao por discriminación de mujeres, publicada en:
http://www.proclamanortecauca.blogspot.com/2012/01/denuncian-al-alcalde-de-santander-de.html, el pasado sábado 28 de enero, tengo que recordarle a este señor que el periodista nunca es el protagonista de la noticia, sino los actores externos que la producen. Primero, el alcalde que firmó un decreto haciendo unos nombramientos y segundo, unos ciudadanos que lo denuncian por presunta violación a la normatividad legal.
En estos hechos, nada tiene que ver el periodista, el mensajero; los actos simplemente dan origen a la noticia, al mensaje. En consecuencia, lo consignado en el reportaje “Denuncian al Alcalde de Santander de Quilichao por discriminación de mujeres” es absolutamente cierto, y por lo mismo, aprovecho esta oportunidad para ratificar la información en cada uno de sus caracteres y párrafos, igual que la firma mía.
El señor Giraldo, por el escrito que firma como “No más mentiras, digan la verdad”, dirigido al director del diario Proclama del Cauca, demuestra que no se ha podido dar cuenta que hemos difundido una absoluta verdad. Sencillamente, antes de escribir sin fundamento, bien habría podido confirmar nuestras exactitudes en la Procuraduría y las otras instancias competentes para no pretender descalificar un trabajo serio de nuestra parte, y comprobar que la NOTICIA SI ES CIERTA.
En nuestro escrito simplemente describimos apartes consignados en las denuncias y no son construcciones “imaginadas” por el periodista Luna Geller, como me lo endilga Giraldo. Por lo anterior, no acepto que sustente en su escrito que “ya cuando el señor Luna Geller empieza a hacer sus comentarios personales e irresponsables, entra en unas inconsistencias propias de quien con un plumazo pretende hacer creer todo lo que su imaginación le dicta…”. Repito, los comentarios que él llama “irresponsables” de mi parte, están consignados de manera textual en la denuncia y por tanto, tampoco son personales, con lo cual Giraldo lo que demuestra, además, es tener graves dificultades con la lectura.
Le sugiero que la defensa, supuestamente jurídica, que hace en el libelo que me hizo llegar sobre la noticia del primer acto administrativo del señor alcalde municipal, la presente como apoderado ante las autoridades que deben conocerla y decidir quiénes tienen la razón, si los demandantes o el señor alcalde; juzgar no es de mi competencia como periodista y menos del señor Giraldo, quien por sus intereses económicos personales, además pretende suplantar con ese escrito las instancias jurídicas correspondientes, ahí sí, engañando a los lectores al intentar un veredicto, posando irrespetuosamente de dueño de una verdad “legal”.
En resumidas cuentas, el señor Giraldo, en otra de sus cotidianas equivocaciones, presumo que impulsado desaforadamente por la búsqueda de su pauta publicitaria o de un contratico urgente con el que le tendrá que pagar su nuevo jefe, trata de desvirtuar el mensaje criticando al mensajero. La táctica es sencilla y a veces efectiva: destrozo la reputación del mensajero y creo un silogismo falso: el mensaje no es de fiar. Con esta técnica los mensajes a veces se pierden sin ser analizados, aunque sean ciertos. No sabe Giraldo que la noticia es cierta o falsa por sí misma, independientemente de su origen. La utilización de técnicas de descrédito como la que utiliza contra mí, desenfoca el verdadero objeto de reflexión pasando de puntillas sobre lo que realmente importa. Aquí, pues, otra muestra de la información que podría producir este individuo respondiendo al contratico que seguramente le tienen que dar como periodista, aunque, apenas el día de elecciones, cuando se conocieron los resultados, se volvió furibundo “grijalbista”.
Aprovecho la ocasión del repulsivo escrito que he recibido del señor Giraldo, para manifestar que en la más sana lógica tengo que aceptar que existe un nuevo gobierno local y una nueva burocracia, y que como quilichagueño raizal, sueño que Santander de Quilichao alcance estándares de calidad de vida acordes con la dignidad humana de todos, incluyendo a los que no votamos por Grijalba, donde todos podamos disfrutar de un aire puro, de respeto, de oportunidades, de sana convivencia. Pero soñar esto no quiere decir que tenga que tapar las noticias que se producen, amangualarme con actos de corrupción y menos, salir a defender entuertos que pertenecen a verdaderas autoridades competentes.
En otra parte dice Giraldo: “Frente a las amenazas de que se dice han sido víctimas los señores Alfonso Luna (en varias ocasiones) y David Luna, es lamentable que esto suceda (si es que han sucedido, particularmente lo dudo)…” tengo que decirle, como dicen las abuelas: “cada ladrón juzga por su condición”. Hoy mismo, uno de los denunciados se confesó en público por la televisión local y pide perdón, que le será concedido de nuestra parte, pero es más, para comprobarlo a quienes estén interesados en continuar esclareciendo este asunto, y con mayor razón para quien vulgarmente, lo pone en duda, insertamos a continuación un resumen de las acciones reprochables de las cuales seguimos siendo víctimas, y por lo cual exigimos respetuosamente, decisiones administrativas, jurídicas y de seguridad oportunas. Si el lector es cuidadoso, y analiza detenidamente, no extrañarà que en uno de los insultos anónimos pero que se firma como "quilichao quilichao", bajado de nuestro correo de Internet, y que aparece en el anexo, se encuentren algunas semejanzas con las formas de expresarse de algunos de nuestros cercanos interlocutores …
Entendemos perfectamente en Proclama del Cauca lo que ocurre, y quiero expresarlo con una frase que no es mía, pero que tampoco recuerdo de donde la extraje, pero la he asimilado como propia: “El valor moral necesario para mantener una opinión distinta y defenderla ante unos lectores irritados o una audiencia adversa sigue escaseando en todas partes”.

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