miércoles, 8 de febrero de 2012

PERIODISMO

CARLOS E. CAÑAR SARRIA

En el primer editorial de “El Papel Periódico de Santa Fe de Bogotá”, que circuló el 9 de febrero de 1791, Manuel del Socorro Rodríguez, padre del periodismo colombiano, entre otras cosas anotaba: “El motivo principal y originario de los papeles periódicos es el honroso empeño de contribuir a la causa pública... la utilidad común, causa única de existencia de un periódico”. Tesis que corrobora que es el bien colectivo la razón de ser o el sentido del periodismo y que al periodista le corresponde ser el vocero de los intereses de la comunidad. Esta es una forma de prestarle un servicio a la sociedad y a la patria. Razón tiene Montesquieu cuando afirma que “al nacer todos adquirimos con la patria una deuda que nunca se acaba de pagar”. De ahí que insistamos en afirmar que el periodista es un ser de todos y de nadie en particular. De lo contrario estamos perdidos.

Sin honor a la verdad y sin sentido de pertenencia con la comunidad no hay periodismo verdadero o auténtico- así algunos se enojen cuando afirmamos que no todo el que escribe en un periódico es periodista, pues al verdadero periodista le caracteriza un sentimiento moral y requiere de inteligencia para manejar responsable y prudentemente la información, las críticas y los comentarios. La objetividad y el amor a la verdad que le caracteriza al periodista verdadero se convierten en la ruina del politiquero, del mentiroso, del inmoral, del ventajoso; pero también de apoyo a quienes dedican su vida al servicio de la humanidad.

Si en realidad somos imparciales como periodistas, con el mismo ímpetu que señalamos, criticamos y comentamos los errores de otros, debemos hacerlo cuando se trata de sus aciertos. Podemos ser muy críticos sin necesidad de ser altaneros. Los buenos modales caracterizan al buen periodista. Es necesario hacer prevalecer un periodismo serio y responsable. Así se pretenda desconocerlo, de una irresponsable o responsable información, crítica o comentario pueden depender muchas vidas y la solución o no de muchos problemas.

Afortunadamente, en Colombia prima un periodismo serio y responsable, a pesar de que en algunos medios se cometen excesos. Por honor a la verdad muchos periodistas han sido sacrificados. La Sociedad Interamericana de Prensa acaba de analizar la situación del periodismo en el país. En los últimos 14 años, 114 periodistas han sido asesinados; condición que hace del ejercicio del periodismo, una profesión con demasiados riesgos.

Hace algunos años, Colombia firmó La Declaración de Chapultepec, considerada una audaz declaración sobre la libertad de expresión en el hemisferio occidental. De acuerdo con esta declaración, adoptada por otros países en marzo de 1994, para que las sociedades resuelvan sus conflictos, una prensa libre es condición fundamental y por lo tanto, no puede existir ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación. Añade que “Políticos que proclaman su fe en la democracia son a menudo intolerantes ante las críticas públicas. Sectores sociales diversos adjudican a la prensa culpas inexistentes. Jueces con poca visión exigen que los periodistas divulguen fuentes que deben permanecer en reserva. Funcionarios celosos niegan a los ciudadanos acceso a la información pública. Incluso las constituciones de algunos países democráticos contienen ciertos elementos de restricción sobre la prensa”.

El 9 de febrero se conmemoran 221 años de periodismo en Colombia. Ojalá esta fecha sirva de reflexión sobre el ejercicio del periodismo en nuestro país. Vale la pena analizar sus límites y alcances y poder constatar también, si en realidad, La Declaración de Chapultepec ha sido divulgada y estudiada en escuelas, centros culturales y medios informativos del continente, ya que es uno de sus objetivos, pues sin ello no es posible una pedagogía sobre libertad de prensa.

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