martes, 21 de febrero de 2012

PITAZO FINAL

Reinel Gutiérrez

En medio del escándalo surgido en el mundo del arbitraje de futbol, en el cual los directivos de la Federación de ese deporte creen que para llegar a ser árbitro, hay que ser homosexual, y de eso ser cierto, todavía no se debate si ese fenómeno incide en el desempeño de estas personas en un estadio.

Porque si la inclinación sexual se convierte en un gran distractor que afecte el resultado justo de un partido, entonces vale la pena analizarlo.

En la suposición de que todo el contenido de esta algarabía tenga mucha verdad, no hay que estigmatizar a los árbitros, pues en otros campos de la actividad social donde también se escalan posiciones importantes, puede suceder.

La imaginación entra a funcionar y hasta se piensa que para llegar a un generalato, a un pontificado, a una magistratura, sus actores debieron haber hecho ciertos favores.

En ultimas, si un árbitro profesional y ético pita bien la final de un mundial, y luego se va de paseo con el juez de línea, a la afición no le debe inquietar sino el marcador.

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