FABIO ARÉVALO ROSERO MD*
La inteligencia es esencial para alcanzar grandes logros, pero hoy ya no es suficiente. En el espectro del desarrollo y del comportamiento humano aparecen nuevos factores que marcan diferencias. Son ingredientes que determinan la capacidad de innovación, creatividad y visión de un individuo que lo hacen triunfador. Uno de ellos es el que modernos investigadores han denominado como el “grit”, una esquiva cualidad que tiene que ver con el autocontrol o dominio de sí mismo y el coraje.
No hay una traducción precisa al español para “grit”, pero se relaciona con la tenacidad, la perseverancia y la pasión para desarrollar metas a largo plazo. Un factor que indica nivel de firmeza, valor y aguante. La gente con “grit” tiende a perseverar, a autorregularse y a apuntarle siempre a ganar. La investigadora Ángela Duckworth, que lleva más de tres años estudiando el “grit”, encontró que la relación entre la autodisciplina y los logros personales es dos veces mayor que la que existe entre el coeficiente intelectual y los logros.
Un ejemplo de persona con “grit” superior es el caso de Sara una niña de 10 años, dueña de una limitación física. Nació sin un músculo de uno de sus pies, por lo que usa un aparato, todo el tiempo, que le permite caminar. Un buen día de primavera llegó de la escuela y le dijo a su padre que había competido en las carreras escolares. Debido al soporte de su pierna, el papá pensó que debía compadecerla y decirle algo para darle valor y animarla.
Pero antes de que pudiera hablarle ella afirmó: 'Papi, gané dos de las carreras'. El padre no podía creerlo. La niña continuó: 'Pero tuve ventaja'. “Lo sabía”, pensó el papá algo decepcionado, “la dejaron correr antes que a los demás”. Pero una vez más la chica se adelantó: 'Papi no me dejaron correr antes que a los demás. Mi ventaja fue tener que trotar más fuerte que los demás'. Sin duda una verdadera ganadora, dueña de un talento adicional que supera con creces su limitación, lo que hace de Sara un ser excepcional. Su ventaja estaba en el “grit”.
Tiene sentido pensar que cuando hay esfuerzo y perseverancia para lograr un objetivo, será mucho más fácil obtener buenos resultados, pero esa fórmula, aparentemente sencilla, no funciona en todas las personas. Poder mantener el interés es una de las mayores barreras que impiden desarrollar el “grit”. La atención es un recurso escaso en la era de la informática, de las redes sociales, de la publicidad y de las variedades. Es muy fácil dejarse llevar en un mundo de opciones, lleno de distractores, una barrera para lograr objetivos a largo plazo.
Las personas que en su interacción en la web, por ejemplo evidencian mala ortografía y no se preocupan por un estilo de comunicación presentable, son una muestra de individuos con bajo “grit”. La epidemia de tanta tecnología y medios digitales ha reducido buena parte de la capacidad humana llevando a la mediocridad. Es una de las razones de tantos fracasos personales, pero más aun de tantas decepciones y tristezas. La gente que tiene “grit” experimenta más felicidad que aquellos con menos “grit”. No pasará mucho tiempo en el que para la selección de personal se evalúe el “grit”. Hoy marca diferencias sustanciales en la capacidad de éxito.
Apostilla: En ZONA F, el número 1, le orientamos para mejorar su “grit”, sábados 9 am en Radio Súper. Una cita semanal con la SALUD y la FELICIDAD. Y todos los días a las 7,30 am, “Un café para el alma” en Súper Noticias.

Estimado Fabio: El grave mal de esta época es que la gente no tiene voluntad de apreder; bastante paradógico cuando todo está a la mano, sin mayor costo alguno; me estoy refiriendo a la red. Esto me recuerda los planteamientos de Estanizlao Zuleta en el libro Elogio de la Dificultad. Como si la oferta de facilidades paralizara la voluntad. El sujeto contemporáneo es abslutamente pasivo en términos de media. Como si el conocimiento ya no fuera un reto, y sólo el dinero importara. He ahí un factor fundamental como causa de la generalizada delincuencia. Sin embargo hay que reconocer, que las empresas productoras de conocimiento y tecnología son organizaciones cerradas y elitistas, a donde cuesta mucho entrar. Para el resto queda el discurso del emprendimiento y las microempresas del subdesarrollo. ¿Qué hacer? Adquir voluntad de conocimiento. Esto se debe promover a través de la educación, y exigirnos al máximo como sujetos, adquirir lo que tú llamas un “grit” elevado.
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